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Héroes nacionales para todos los tiempos, los ganadores de medallas de los Juegos Olímpicos Modernos atraen el cariño y el respeto de un pueblo conocedor y devoto del quehacer deportivo.
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Orlando Martínez Romero: después de una larga espera
Durante largos años, exactamente 68, el deporte cubano esperó por la conquista de una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, luego de que los esgrimistas Manuel Díaz y Ramón Fonst lo hicieron en la cita de San Luis, Estados Unidos (1904).
La histórica tarde del 10 de septiembre por fin llegó el codiciado trofeo, aunque no fue un título, sino tres...
Orlando Martínez Romero, boxeador zurdo, nacido en el habanero barrio del Juanelo, 2 de septiembre de 1946, resultó el primero de los pugilistas vencedores, cuando en el combate final de la división de los 54 kilogramos derrotó por decisión 5-0 al mexicano Alfonso Zamora. Los otros dos fueron Emilio Correa en la división de 67 kgs. y Teófilo Stevenson en más de 81 kgs.
El "Zurdo del Juanelo" o simplemente Orlandito, como lo identificaron siempre sus seguidores, comenzó en los trajines boxísticos en 1963, bajo la dirección de Rolando Urrutia en el gimnasio Luyanó Moderno.
En realidad, el muchacho llegó al pugilismo con cierta limitación física debido a una lesión sufrida en la clavícula izquierda producto de una caída.
La circunstancia apuntada tal vez en cierta medida contribuyó a convertirlo en un verdadero artífice de la pelea a riposta, o sea, contragolpear después del ataque adversario.
Sus desplazamientos en todas las direcciones del cuadrilátero, basados en supersónica velocidad y constante golpeo con el recto de derecha asemejaron una sombra imposible de eliminar.
Por supuesto, Orlandito no era invencible y en el accionar de una extensa carrera cayó derrotado en 15 ocasiones, pero sólo una vez perdió por KO en cerca de 200 pleitos.
Esa derrota ocurrió en el primer asalto y la hazaña pudo lograrla en 1968, el también zurdo capitalino Luis Mariano Cesé.
Orlandito ganó el primer fajín nacional en 1964 al derrotar en la división de 51 kg. al veterano peleador oriental Rafael Carbonell. Por motivos de enfermedad estuvo alejado del deporte activo un par de años y regresó en 1967 para recuperar la condición de titular en la división mosca imponiéndose decisivamente al matancero Diosdado Ramos.
La celebración en Ciudad de la Habana (1968) del primer torneo internacional Giraldo Córdova Cardín le permitió, ese mismo año, desquitarse del duro revés ante Luis Mariano Cesé y obtuvo el derecho a representar a Cuba en los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México.
En el territorio azteca las cosas no salieron como esperaba y en el debut -14 de octubre- perdió decisión 4-1 frente al húngaro Tibor Badari.
En 1969 incursionó en la división de 54 kg. y volvió a coronarse monarca nacional en el Playa Girón con victoria sobre Ramón Ramírez.
De nuevo entre los moscas repitió en forma consecutiva triunfos en las ediciones del Córdova Cardín en 1971 y 1972. Por cierto, el primero de esos éxitos constituyó un cerrado veredicto 3-2 contra el santiaguero Douglas Rodríguez, fogoso joven fajador que lo obligó a utilizar todas las artes y mañas conocidas.
A pesar de anexarse el cetro del Córdova Cardín (1972) como peleador de la división mosca- venció al matancero Ambrosio Céspedes en la final-, el colectivo de entrenadores de la preselección nacional decidió incluir a Douglas en ese peso y pasaron a Orlandito a los 54 kg. con vista a la versión olímpica de Munich.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| CIUDAD DE MÉXICO (1968) |
Perdió decisión 4-1 ante Tibor Badari (HUN) |
MUNICH (1972) |
Ganó decisión 4-1 a Wing Maung (BIR) |
Ganó decisión 3-2 a Michael Dowling (IRL) |
Ganó decisión 5-0 a Ferry Moniaga (IND) |
Ganó decisión 3-2 a George Turpin (GBR) |
Ganó decisión 5-0 a Alfonso Zamora (MEX) |
MONTREAL (1996) |
Ganó decisión 5-0 a Jovito Reginfo (VEN) |
Perdió decisión 3-2 ante Chul Son Hwang (COR) |
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Sus cuatro victorias en línea recta por fallos judiciales: 4-1 a Wing Maung (BIR); 3-2 a Michael Dowling (IRL); 5-0 a Ferry Moniaga (IND); 3-2 a George Turpin (GBR), lo llevaron directo a la final entre los gallos.
Concluido el combate decisivo frente al mexicano Zamora, el criollo declaró en conferencia de prensa: "Ese muchacho me dio una pelea tremenda. Yo estaba convencido de que era muy bueno y en ningún momento me confié. Pude boxearle bien a la riposta y lo cruzaba con izquierdas rectas al rostro. Asimiló mucho y por eso terminó en pie. El va a llegar lejos..."
Las palabras del cubano fueron un tanto proféticas, ya que dos años después Alfonso Zamora pasó al profesionalismo y el 14 de marzo de 1975 noqueó en cuatro asaltos al sudcoreano Chul Soon Hwang Hong en el Forum de los Angeles para ganar el título mundial de la división gallo.
Mientras tanto, Orlandito Martínez siguió en la batalla amateur y acudió a una tercera cita olímpica en Montreal (1976), donde resultó eliminado por el mismo Soon Hwang.
Tras la retirada del deporte activo en 1978, comenzó a trabajar con jóvenes valores y es un prestigioso técnico en el arte de dar y que no te den, muy solicitado en casa y fuera de ella.
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Emilio Correa Vaillant: respondió y de que forma
Motivado por los triunfos de sus coterráneos santiagueros Roberto Caminero Chocolatico Pérez, Enrique Regüeiferos, Félix Betancourt y Rolando Garbey, el muchacho nacido el 20 de mayo de 1952 decidió probar suerte y según confiesa, un buen día dijo para sí mismo: "Correa, tú puedes ser uno de ellos".
Convencido de que podría lograrlo, se apareció cierta tarde del mes de mayo de 1966 -acababa de cumplir 14 años de edad-, en el gimnasio Los Hoyos, lugar donde nacieron deportivamente muchos pugilistas oriundos de la ciudad, y comenzó a darse trompadas con cualquiera que le pusieran delante.
Emilio no era guapo ni mucho menos, sino todo lo contrario, más bien tranquilo e introvertido, pero quería llegar y en lo adelante sólo tuvo en mente una aspiración: "Conquistar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos".
Para ejemplificar sobre la voluntad y la confianza demostrada por él en todo momento, bastaría mencionar la derrota sufrida en el debut oficial -20 de octubre de 1966-, a manos de Mario Tejeda y después el segundo fracaso consecutivo frente a Ramón Sánchez.
"Yo no tengo que ocultar nada de aquel comienzo. Si alguien dijo cierta vez que las derrotas duelen, en mi caso puedo agregar que también enseñan, y bastante..."
La llegada de Emilio Correa a los planos estelares siempre estuvo colmada de difíciles obstáculos, debido a la extraordinaria calidad encontrada en las divisiones de 63,5, 67 y 71 kg.
En 1969, durante la segunda edición del torneo Giraldo Córdova Cardín, enfrentó a uno de los consagrados de entonces, el capitalino Arnaldo "Látigo" Martínez y fue derrotado 4-1.
Al siguiente año, en el propio certamen internacional, alcanzó la victoria 2-1 sobre el búlgaro Hristo Hristov y en la final se midió nada menos que con uno de sus preferidos de antaño: Enrique Regüeiferos, dueño absoluto de la división de 63,5 kg.
Sin embargo, Correa no se amilanó ante su paisano y completó la distancia de los tres asaltos, aunque perdió 3-0.
De lleno entre los grandes de la preselección nacional respondió a la confianza depositada en él por los miembros del colectivo técnico, cuando lo designaron el hombre de los 67 kg. en la delegación cubana a los Juegos Deportivos Panamericanos de Cali, Colombia (1971).
En la discusión del título continental derrotó al estadounidense Larry Carlisle y sumó a la incipiente hoja de servicios el primer triunfo de envergadura internacional.
La consolidación de Correa tuvo lugar delante de sus parciales santiagueros en el torneo Playa Girón de 1972. En la tierra indómita hizo sentir la fortaleza de los puños y sentó cátedra al derrotar en la semifinal al villaclareño Andrés Molina y en la final a Félix Betancourt. Ahora no quedaban dudas sobre quién sería el welter cubano para Munich.
En el escenario alemán, uno a uno cayeron vencidos el italiano Damiano Lassandro (5-0), el alemán Manfred Wolke (KO en el segundo), otro germano Gunter Meier (3-2), el estadounidense Jessie Valdez (3-2) y el húngaro Janos Kadji (5-0).
A su juicio, aunque todos los adversarios presentaron oposición, las mayores dificultades las encontró frente a Jessie Valdez en el primer asalto, pues utilizó un estilo defensivo que lo confundió.
Había llegado el momento más esperado de su carrera. Correa conquistó en la misma jornada el segundo título para Cuba y la alegría contagió a todos los integrantes de la delegación criolla. Apenas tenía 20 años de edad y ya era un flamante monarca olímpico en una de las divisiones mejores dotadas en el boxeo.
En años sucesivos (1973-1976) mantuvo la condición de campeón nacional y en 1977, otra vez ante su público santiaguero ganó el título de la división de 71 kg. al imponerse contra el tunero José Gómez.
Durante esos cinco años, Emilio además fue titular de los 67 kg. en el Primer Campeonato Mundial, cuya sede resultara Ciudad de la Habana (1974), luego de derrotar por KO en el tercero al estadounidense Clinton Jackson.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| MUNICH (1972) |
Ganó decisión 5-0 a Damiano Lassandro (ITA) |
Ganó KO en 2 a Manfred Wolke (RDA) |
Ganó decisión 3-2 a Gunter Meier (RFA) |
Ganó decisión 3-2 a Jessie Valdez (EUA) |
Ganó decisión 5 -0 a Janos Kadji (HUN) |
MONTREAL (1976) |
Ganó RSC en 2 a Plamen Yankov (BUL) |
Perdió por RSC en 3 ante Pedro Gamarro (VEN) |
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El evidente declive comenzó bien temprano y ya en los Juegos Deportivos Panamericanos en la Ciudad de México (1975) perdió por decisión ante Jackson y en la segunda participación olímpica lo derrotó por RSC en el tercero el venezolano Pedro Gamarro.
Su última pelea la efectuó en el torneo Playa Girón (1979), en la ciudad de Guantánamo, y alcanzó otra vez la faja nacional de los 71 kg. con victoria unánime ante el capitalino Luis Felipe Martínez.
La vida de Emilio Correa aún sigue en estricta vinculación con el mundo de las 12 cuerdas y desde que salió de las mismas, lo hace en el gimnasio y en funciones de segundo en la esquina.
Su hijo Emilito es integrante de la preselección nacional y en varias oportunidades defendió los colores patrios, en clara muestra de “de casta le viene al galgo”.
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Teófilo Stevenson Lawrence: grande entre los grandes
Recientemente, cuando la ciudad estadounidense de Atlanta (1896) conmemoró el primer centenario de la resurrección de los Juegos Olímpicos, el cubano Teófilo Stevenson apareció durante la ceremonia inaugural entre las notables figuras que en sus respectivos momentos dieron realce competitivo a las citas cuatrienales.
Este hombre cubano, nacido el 29 de marzo de 1952, en el apartado poblado oriental de Puerto Padre, aquella noche del 19 de julio de 1996 compartió el escenario con luminarias del pasado y el presente dentro del mundo atlético.
Antes de Teófilo, los anales boxísticos recogieron el nombre del húngaro Lazslo Papp como el único triple monarca olímpico consecutivo; primero en la división de 75 kilogramos, en Londres, Gran Bretaña (1948); y más tarde lo hizo en la de 71 para ganar sendos títulos en Helsinki, Finlandia (1952) y Melbourne, Australia (1956).
Lo singular en los triunfos del moreno caribeño fueron sus lauros alcanzados siempre en la máxima división, feudo de un casi absoluto dominio estadounidense.
Por ejemplo, los dos últimos predecesores de Stevenson, Joe Frazier (Tokio, Japón 1964) y George Foreman (Ciudad de México 1968), después llegaron a convertirse en campeones mundiales profesionales.
A la pareja citada podemos añadir que el vencedor de Roma 1960 en los 81 kilogramos, Cassius Clay o Mohammed Ali, como se hace llamar en la actualidad, reinó también varios años en los supercompletos.
La supremacía de estos tres hombres opacó por completo a otros boxeadores de la división a lo largo de dos décadas e incluso numerosos promotores y especialistas aceptaron, a modo de influyente causa para la evidente decadencia, la superioridad de los puños de Teófilo Stevenson, quien en tres ciclos quebró la lógica cadena de sucesores.
Comienza la "Era de Stevenson"
En su primera confrontación internacional de envergadura, los Juegos Deportivos Panamericanos de Cali, Colombia (1971), Teófilo enfrentó al primer rival estadounidense, Duane Bobick, y perdió en semifinales cerrada decisión 3x2.
Confiados en la posibilidad de que un pugilista de la raza blanca fuera capaz de continuar la tradición de los negros Frazier y Foreman, los federativos boxísticos en los Estados Unidos optaron por mantener a Bobick en el amateurismo y lo enviaron al compromiso de Munich (1972).
Pero a los deseos del grupo que regía los intereses de la ya bautizada "Esperanza Blanca" se opuso un poderoso recto de derecha en el tercer asalto. Tanto impresionó a los magnates reunidos aquel golpe que uno de ellos no tardó en acercarse a Stevenson y le propuso un contrato millonario.
Con firmes palabras de respuesta, el cubano se apuntó el segundo KO de la noche: "Los únicos millones que me interesan quedaron en Cuba con el cariño de ocho millones de compatriotas"
La extensa lista de rivales yanquis posteriores a Duane Bobick comenzó por Marvin Stinson, un forzudo camionero derrotado en el Campeonato Mundial de La Habana (1974).
Pasados algunos meses volvieron a agitar palmas y a los Juegos Deportivos Panamericanos en la Ciudad de México (1975) llevaron a Mike Doakes, quien tampoco llegó al límite de los tres asaltos.
El siguiente adversario resultó John Tate en los Juegos de Montreal 1976 y apenas aguantó un par de golpes en el capítulo de apertura. En la cartelera final Teófilo Stevenson alcanzó la segunda medalla dorada frente al escurridizo rumano Mircea Simon.
La fase preparatoria para Moscú 1980 le permitió mantener el azote sobre los supercompletos de los Estados Unidos. Así cayeron, Woody Clark en el torneo Batalla de Carabobo, Caracas (1977); Tony Tubbs en el Mundial de Belgrado (1978); Jimmy Clark en un tope bilateral celebrado ese mismo año en el Madison Square Garden de Nueva York; y Rufus Hadley en los Juegos Deportivos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico (1979).
Stevenson asistió a la capital moscovita confiado en conquistar el tercer galardón. En la primera salida al cuadrilátero fulminó en el primero al nigeriano Salomón Ataga.
Volvió a la carga y ahora en tres liquidó al polaco Grzegorz Skrzesz. No constituye una exageración apuntar que los dos siguientes contrarios, el húngaro Istvan Levai en semifinal y el soviético Piotr Zaev en la final, se limitaron a rehuir el combate para escuchar el campanazo final.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| MUNICH (1972) |
Ganó por KO en el primero a Ludwik Denderys (POL) |
Ganó por RSC en el tercero Duanne Bobick (EUA) |
Ganó por RSC en el segundo a Peter Hussing (RFA) |
Ganó por no presentación a Ion Alexe (RUM) |
MONTREAL (1976) |
Ganó por KO en el segundo a Henda Dravore (SEN) |
Ganó por RSC en el primero a Pekka Ruokola (FIN) |
Ganó por KO en el primero a John Tate (EUA) |
Ganó por abandono en el tercero a Mircea Simon (RUM) |
MOSCÚ (1980) |
Ganó por KO en el primero a Salomón Ataga (NGR) |
Ganó por KO en el tercero a Grzegorz Skrzesz (POL) |
Ganó por decisión 5x0 a Istvan Levai (HUN) |
Ganó por decisión 5x0 a Piotr Zaev (URS) |
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Sin entrar en un campo especulativo, podría asegurar que Teófilo Stevenson tuvo la oportunidad de convertirse en el primer púgil del boxeo olímpico capaz de conquistar cuatro títulos, pero la ausencia de la delegación cubana en el compromiso de Los Ángeles, Estados Unidos (1984), lo impidió.
El fundamento a la referida posibilidad queda plasmado al conocer que en esa misma fecha, un buen número de países que tampoco viajaron al escenario estadounidense organizaron competencias en diferentes disciplinas.
Acá en Cuba fue celebrado un certamen boxístico, reconocido como de mayor calidad que el de los Juegos Olímpicos y en dicha ocasión, Stevenson puso fuera de combate en tres asaltos al soviético () durante la discusión del metal dorado. Sobran los comentarios…
Esbozada en cortas líneas, pudiera considerarse simple la carrera del tunero entre las 12 cuerdas. En tal sentido, pensar así queda bien apartado de la realidad, pues Teófilo usó los guantes por primera vez en su natal Puerto Padre y perdió decisión ante un paisano nombrado Luís Enrique, el 7 de octubre de 1966.
Dos décadas después, el 17 de mayo de 1986, celebró el último combate y noqueó al estadounidense Alex García para ganar el tercer cetro mundial en la cuarta edición de estos certámenes, con sede en Reno, Nevada, EE.UU.
Peleas celebradas: 322; victorias: 307; derrotas: 15.
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Jorge Hernández Padrón: estilista impecable
Desde muy pequeño Jorgito siempre sintió una atracción especial por la natación, pero entonces los arcaicos criterios populares se oponían a que un niño asmático practicara esta disciplina.
Así, de manera accidental, llegó al gimnasio Roberto Poland, ubicado en la barrida marianense de Pogolotti, donde antes surgieron numerosos peleadores de reconocida calidad.
De aquella época recuerda que las primeras lecciones las recibió del entrenador Julio Yú, cuando apenas contaba unos 14 años de edad -nació el 17 de noviembre de 1954- y pasado algún tiempo lo llevaron hasta San Miguel del Padrón para celebrar el primer combate con un muchacho nombrado José Dorado y perdió por decisión.
Su constitución física, 1,60 metros de estatura y peso inferior a los 48 kilogramos, a menudo lo puso en desventaja a la hora de escalar el cuadrilátero en la etapa inicial.
A fuerza de voluntad y mayores deseos de igualar los triunfos del santiaguero Emilio Correa, su boxeador preferido, salió adelante para alcanzar en 1968 el título nacional en la categoría de menores y el crónico padecimiento pasó al olvido.
En el torneo Playa Girón, con sede en Santiago de Cuba (1972), ganó medalla de plata en la división de 48 kg., luego de perder cerrada decisión frente al villaclareño Julio Rivera.
En el comienzo del ciclo olímpico (1973 -1976) conquistó por primera vez el fajín de monarca superando al veterano Rafael Carbonell en la edición del Playa Girón, efectuada en Isla de Pinos (1973). Ese mismo año, de nuevo en Santiago de Cuba, aunque ahora en el Giraldo Córdova Cardín alcanzó medalla dorada con decisiva victoria sobre Renzo González.
Cuando la Ciudad de la Habana sirvió como sede al I Campeonato Mundial de Boxeo Amateur, en la mente de Jorgito daba vueltas la idea de convertirse en el primer titular en la historia de estos certámenes.
Durante el torneo Córdova Cardín, desarrollado en Camagüey, junio de 1974, no dejó lugar a las dudas y fue seleccionado para presentar a Cuba en la división minomosca del I Campeonato Mundial de Boxeo.
A la histórica cita de la capital cubana acudieron los mejores hombres en la división de 48 kg., entre ellos el estadounidense Alberto Sandoval, el húngaro Georgy Gedo, campeón olímpico en Munich 1972, el español Enrique Rodríguez, bronce en la misma confrontación muniquesa, y el sorprendente keniano Steve Mushoki. Los cuatro citados, más el tanzanio Enmanuel Mlundiva, cayeron derrotados por los puños del criollo y pudo cumplir el compromiso propuesto.
Después de imponerse el dominicano Leoncio Mercedes ganó la medalla dorada en los Juegos Deportivos Panamericanos, Ciudad de México (1975).
El siguiente paso consistía en consolidar la posición como primer minimosca del patio para participar en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976).
Ese año lo comenzó con la recuperación del título nacional venciendo en la final del Playa Girón, allá en Camagüey, al zurdo Héctor Ramírez.
Posteriormente confirmó el boleto hacia Montreal derrotando unánimemente al santiaguero Jesús Ramos, en el Córdova Cardín organizado en Pinar del Río.
En el escenario canadiense debutó con triunfo por RSC en 3 contra el búlgaro Vladislav Foudjejiev y en la segunda presentación puso fuera de combate en dos asaltos al nigeriano Soffa Yarawi para alcanzar a las semifinales, donde venció por amplio margen al boricua Orlando Maldonado.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| MONTREAL (1976) |
Ganó por RSC 3 a Vladislav Foudjejiev (BUL) |
Ganó por KO a Soffa Yarawi (UGA) |
Ganó decisión 5-0 contra Orlando Maldonado (PUR) |
Ganó decisión 4-1 a Byong Uk Li (RPC) |
MOSCÚ (1980) |
Perdió decisión 4-1 ante Vladimir Miroshmichenko (URS) |
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Una vez más volvió discutir un título en la primera pelea de la jornada final y su adversario resultó el coreano del Norte Byong Uk Li, el cual se comportó a gran altura hasta perder dividido veredicto 4-1.
Jorge Hernández participó además en cuatro topes bilaterales contra boxeadores estadounidenses: Houston (1977 ganó decisión 2-1 a Richard Sandoval; Ciudad de la Habana (1978) derrotó 3-0 a Félix Castillo; Nueva York (1978) perdió 2-1 ante Jerome Coffe y de nuevo en la Ciudad de la Habana (1979) tomó desquite y venció 2-1 en la revancha a Jerome Coffe.
Durante su segunda presentación en una edición olímpica, los Juegos de Moscú 1980, los entrenadores de la preselección nacional decidieron subirlo a la división de 51 kg., pero aparentemente, el paso de los años dentro de las cuerdas había comenzado a limitar sus cualidades de estilista impecable y fue derrotado en el primer pleito por el local Vladimir Miroshmichenko, quien más tarde logró la medalla de plata.
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Ángel Herrera Vera: dos para el zurdo del Guaso
Muy pocos boxeadores dentro de la preselección nacional tuvieron el vertiginoso ascenso de este guantanamero de pura cepa, nacido el 2 de agosto de 1957, pues prácticamente era un desconocido en el medio cuando combatió en el torneo nacional Playa Girón, celebrado en la provincia de Camagüey (1976).
El único detalle interesante en tan corta hoja de servicios lo presentaba como ganador de la medalla de bronce en el Campeonato Nacional Juvenil del año anterior.
Los nombres de Genovevo Griñán, Mariano Alvarez, medallista de bronce en la primera edición de un certamen mundialista, Reinaldo Valiente, Alberto Brea y Marcial Torrizo resultaban los preferidos a la hora de seleccionar los candidatos para discutir el título de los 57 kgs.
Herrera escaló al cuadrilátero camagüeyano supuestamente uno más entre tantos que buscaban la victoria. Todo cuanto ocurriera en el campeonato era importante porque los técnicos estaban a la caza de resultados frente a la inmediata perspectiva de la cita en Montreal. Ni corto ni perezoso, paso a paso, el muchacho pudo imponerse en las rondas preliminares y llegó a discutir el campeonato con Griñán. La experiencia y mejor boxeo a la distancia del santiaguero salieron airosos y recibió el veredicto de los oficiales, pero el debutante fue invitado a entrenar en la Capital.
Acerca de su comienzo, cuenta el incansable fajador que un buen día de 1973 se embulló y decidió ponerse los guantes en el gimnasio José María Chibás del terruño natal. Entonces tenía 16 años de edad y pesaba algo más de 60 kilogramos.
Angelito, como lo llaman aún los más íntimos, nunca llegó a convertirse en el virtuoso estilista y tampoco presentaba una buena defensa.
Si algo lo llevó a conquistar para de medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Montreal y Moscú fue la valentía a toda prueba, porque siempre se plantó a pies firmes con cualquiera y en los intercambios sacó ventaja por la fortaleza de ambos puños.
Unas semanas antes de la cita veraniega canadiense, la ciudad de Pinar del Río organizó otra versión del certamen internacional Giraldo Córdova Cardín. Se trataba de la verdadera prueba de fuego, ya que el ganador recibiría el boleto para representar a Cuba en la división pluma.
Allí estaba Herrera, aunque ahora con cierto nivel de preparación y mayor fortaleza física. Los que lo vieron entrenar en el gimnasio Orbeín Quesada del Wajay, cuartel general de la preselección, ya no tenían dudas, con él habría que contar…
El debut contra el alemán Claude Zaraov le reportó una fácil victoria 5-0. En la segunda salida derrotó 4-1 al también joven y combativo santiaguero José Aguilar y ganó la medalla de oro sin pelear por no presentación del soviético Guennadi Saculin.
En Montreal salió por la puerta ancha en la primera presentación con triunfo por KO en el 1ro. ante el indio Ande Rai. Otro éxito sin mayores contratiempos lo alcanzó al imponerse 5-0 al venezolano Ángel Pacheco.
La posibilidad de incluirse dentro de los medallistas lo enfrentó al difícil estadounidense Davey Armstrong y debió sudar gotas gordas antes de llevarse apretado veredicto 3-2.
Aunque la decisión 5-0 frente al mexicano Juan Paredes pudiera suponer una victoria holgada, lo cierto es que el azteca vendió cara la derrota y obligó al cubano a otro fuerte pleito de toma y daca.
Sin embargo, por esas cosas que a menudo ocurren en los deportes de combate, la discusión de la medalla de oro contra el alemán Richard Nowakowski concluyó mucho antes de lo imaginado. Nowakoswski figuró como vencedor en el Giraldo Córdova Cardín de 1975, celebrado en Santa Clara y después afianzó posiciones en otras competencias en el Viejo Continente.
Llegado el momento de la verdad, 31 de julio de 1976, en la Arena Maurice Richard, sus puños aprovecharon muy bien un descuido defensivo y con potentísimo recto de izquierda al rostro Nowakowski cayó fulminado en el segundo asalto.
El boxeo cubano tenía su quinto monarca olímpico y por primera vez el nombre de Angel Herrera Vera apareció con grandes titulares en los diarios del mundo.
El desarrollo del próximo ciclo olímpico (1977-1980) reafirmó a Herrera en la cima de los 57 kgs. y como tal conquistó tres títulos nacionales consecutivos y triunfó otras tantas veces en los certámenes Córdova Cardín, dos de ellas (1977 y 1978) en los plumas y en 1980 en la división de 60, lo cual le valió para participar en el segundo compromiso olímpico.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| MONTREAL (1976) |
Ganó por KO 1 a A. Rai (IND) |
Ganó decisión 5-0 a Angel Pacheco (VEN) |
Ganó decisión 3-2 a Davey Armstrong (EUA) |
Ganó decisión 5-0 a Juan Paredes (MEX) |
Ganó por KO 2 a Richard Nowakowski (RDA) |
MOSCÚ (1980) |
Ganó decisión 5-0 a Carlo Russolino (ITA) |
Ganó decisión 5-0 a Geza Thumbas (YUG) |
Ganó decisión 5-0 a Gelsandor Batbilec (MGL) |
Ganó por no presentación a Adach Kazimierz (POL) |
Ganó por RSC 3 a Viktor Damianenko (URS) |
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También en 1978 alcanzó el título mundial de los 57 kgs. al imponerse en la final de Belgrado, Yugoslavia, al local Borislav Ristic. Entre 1977 y 1980 intervino en cuatro topes bilaterales frente a pugilistas estadounidenses: Houston (1977) ganó decisión 3-0 a Rocky Lockbridge, Ciudad de La Habana (1978) derrotó 3-0 a Johnny Bumphus, New York (1978) perdió 2-1 con Bernard Taylor y Charlott (1980) venció por abandono en el primero a Davey Armstrong.
En el escenario moscovita Angel Herrera combatió en la división de 60 kgs. y confirmó una vez más su clase para dejar en el camino hacia la conquista de una segunda medalla de oro al italiano Carlo Russolino, al yugoslavo Geza Thumbas, al mongol. Gelsandor Batbilec, al polaco Adach Kazimierz y al soviético Viktor Damianenko.
Por cierto, aunque el cubano impuso en todo momento el tren de ataque en el pleito final, las acciones resultaron bastante deslucidas debido al escaso nivel técnico que exhibieron los dos contendientes. A la altura del tercer asalto el árbitro panameño César Fernández llamó al médico actuante y éste detuvo la pelea, tras observar una peligrosa herida en el ojo derecho de Damianenko.
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Juan Bautista Hernández Pérez: ¡sorprendió el muchacho!
Ciertamente, la carrera pugilística de Juan Bautista Hernández Pérez podemos considerarla casi de efímera, porque el muchacho, nacido en el poblado oriental de Pilón, 24 diciembre de 1962, pero educado desde pequeño en la provincia de Pinar del Río, llegó muy rápido a los planos estelares y por dificultades con los dedos de sus manos apenas se mantuvo unos cinco años activo, luego de conquistar de manera sorpresiva el título olímpico en Moscú (1980).
El primer resultado de envergadura lo alcanzó sin haber cumplido los 16 años de edad en la oncena edición del torneo internacional Giraldo Córdova Cardín (1978).
En la ciudad de Cienfuegos llegó a la final, luego de ganar cuatro combates de manera convincente, aunque n la discusión del metal dorado perdió decisión 5-0 ante el santiaguero Samuel Belford en la división de 51 kg.
Posteriormente ratificó clase en Guantánamo (1979), donde perdió cerrado veredicto 3-2 con el estelar Jorge Hernández también en la final del certamen Playa Girón.
Entonces, su impetuoso estilo de combatir en la media y corta distancia llamó la atención de los integrantes del colectivo técnico y decidieron incorporarlo a la preselección nacional, de cara al compromiso olìmpico de Moscú (1980).
Desde el primer momento recibió atención directa del experimentado Sarvelio Fuentes y unos meses antes de la cita moscovita, ahora peleando en los 54 kg. consiguió el título del Playa Girón organizado por los pinareños, imponiéndose en la final a Jesús Sollet y en la ciudad de Holguín, sede del Córdova Cardín, venció a Carlos Samalea para ganarse el puesto entre los 11 cubanos a la confrontación cuatrienal.
Bautista Hernández resultó el denominado "eléctrico" en el escenario del estadio cubierto Olimpiski, pues en aquellos momentos quizá los únicos convencidos de ganar la medalla dorada eran él y su entrenador Sarvelio.
En el primer combate derrotó 4-1 al húngaro Sandor Farkas y aunque la pelea en sí no presentó grandes contratiempos, a punto de concluir el segundo asalto sintió fuertes dolores en la mano derecha y la posibilidad de una fractura puso en peligro sus aspiraciones.
Sin embargo, dos días después regresó al cuadrilátero y prácticamente pulverizó en par de vueltas al etíope Mohammed Ayele para derrotarlo por RSC.
La tercera presentación le deparó otro triunfo antes del límite al disponer en el primer asalto del tanzanio Geraldi Issaick, quien apenas presentó pelea ante el cubano hasta que el árbitro detuvo el comabe por superioridad manifiesta.
El camino hacia la final pudo franquearlo con fácil triunfo 5-0 sobre el guyanés Michael Anthony, un adversario que nada quiso arriesgar y pareció satisfecho con llevarse el bronce.
La decisión 5-0 que le dio la victoria frente al venezolano José Bernardo Piñango fue bien merecida. Al comenzar la pelea Bautista salió dispuesto a no dar tregua y persiguió a su oponente por cada rincón del cuadrilátero y Piñango sólo atinaba a eludir el ataque con constantes agarres.
En el segundo, de nuevo el cubano pegó cuanto deseó con ambas manos y llegó a provocar una cortadura en la ceja derecha. Con ventaja decisiva y evidentemente dolorido, salió a boxear el tercero con extrema cautela los dos primeros minutos, pero cerró a todo tren pegando arriba y abajo con la mano izquierda hasta el sonido del campanazo.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
MOSCÚ (1980) |
GANÓ DECISIÓN 4-1 A SANDOR FARKAS (HUN) |
DERROTÓ POR RSC 2 A MOHAMMED AYELE (ETI) |
DERROTÓ POR RSC 1 A GERALDI ISSAICK (TAN) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A MICHAEL ANTHONY (GUY) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A BERNARDO PIÑANGO (VEN) |
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Durante la tradicional rueda de prensa, el nuevo monarca confesó a los reporteros: "Desde mi primera pelea tuve la mano derecha inflamada y si pude conquistar el oro se lo debo a la estrategia trazada por Sarvelio de buscar siempre el cuerpo a cuerpo para neutralizar las posibilidades de los rivales. Lo mío era no dejarlos pensar y así lo hice…"
Juan Bautista participó en dos topes bilaterales contra los púgiles estadounidenses. En Charlotte (1980) perdió 2-1 con Jackie Beard y después en Ciudad de La Habana (1982) derrotó 4-1 a Tony Pruitt. En el ámbito regional sólo consiguió un triunfo importante en los Juegos Centroamericanos y del Caribe efectuados en la capital cubana (1982) al vencer en la final a otro venezolano, Manuel Vilches.
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Andrés Aldama Cabrera: misión cumplida
Aunque el matancero, nacido el 5 de abril de 1956, aparece entre los pugilistas cubanos con mejores resultados en los Juegos Olímpicos, luego de ganar medalla de plata en la división de 63,5 kgs. en Montreal (1976) y oro como representante de los 67 en Moscú (1980), pocas veces recibió el reconocimiento de la prensa especializada en virtud a los méritos dentro del cuadrilátero en una carrera que le permitió cruzar golpes con los mejores del mundo en casa y fuera de ella.
Tal parece que el destino reservó al yumurino las glorias en los escenarios olímpicos. Por ejemplo, antes de participar en la cita canadiense, Andrés Aldama apenas contaba dos medallas de bronce en las ediciones del torneo nacional Playa Girón, la primera en Isla de Pinos (1973) en 63,5 kgs. y la segunda en los 67, cuando el campeonato lo organizó Camagüey (1976).
Podría asegurarse que un momento decisivo lo vivió en el certamen internacional Giraldo Córdova Cardín, con sede en Pinar del Río (1976).
En la tierra del mejor tabaco del mundo, Aldama conquistó el título de los 63,5 kgs. y de paso el boleto hacia la consagración, luego de imponerse por abandono en el tercero al alemán Reinz Kruse, decisión 5-0 al costarricense José Luis Lizano, veredicto 4-1 ante el camagüeyano Victor Corona y de nuevo por puntos 5-0 al local Secundino Ferrer.
El colectivo técnico valoró en alto grado su mejor boxeo y decidieron incluirlo en una nómina de 11 peleadores, entre los cuales figuraban los consagrados monarcas mundiales de 1974, Jorge Hernández, Emilio Correa, Rolandol Garbey y Teófilo Stevenson.
Sin lugar a dudas, la responsabilidad se las traía porque ya el pugilismo cubano había dado una buena estocada en Munich (1972) con los respectivos títulos de Orlandito Martínez, Correa y Stevenson.
Desde la primera salida en la Arena Maurice Richard, Andrés Aldama mostró la clase de un boxeador dispuesto a discutir el cetro con cualquiera de los aspirantes a finalista.
En el debut derrotó con relativa facilidad al turco Sabahatan Burcu y en línea sucesiva no dejó llegar al límite de los tres asaltos al dominicano Jesús Sánchez, RSC 2, al húngaro Joszef Nagy, también RSC en el segundo, y por abandono en el propio capítulo intermedio al búlgaro Vladimir Kolev.
Esos triunfos fueron considerados sorpresivos, pues en realidad el criollo era un desconocido. Faltaba la gran prueba de fuego, ya que en la final tendría delante al joven estilista estadounidense Ray Leonard, el mejor peleador en la escuadra de ese país, quien en los Juegos Deportivos Panamericanos, Ciudad de México (1975), venció de manera indiscutible al cubano Víctor Corona por la discusión del título continental.
Aldama y Leonard pelearon con cautela el primer asalto y ambos hicieron gala de virtuosismo singular. En el segundo, ya el norteño comenzó a marcar buenos golpes en evidentes combinaciones e hizo otro tanto en el round del cierre para acreditarse la victoria por RSC.
Aun en la derrota la actuación de Andrés Aldama convenció a los presentes y como el mismo declaró algún tiempo después: "La pelea con Ray Leonard fue la más difícil de mi vida. Se trataba de un extraordinario boxeador, lo cual demostró largo tiempo en las filas profesionales. Yo sabía que no volveríamos a vernos frente a frente y por eso, en lo adelante, concentré mis aspiraciones en Moscú".
A lo largo de todo el ciclo olímpico (1977-1080), Andrés Aldama ganó tres títulos nacionales. En 1977 y 1979 peleó en la división de 67 kgs. y en el 1978 volvió a ratificar la condición de estelar en los 63,5.
Además, triunfó en todas las versiones del Giraldo Córdova Cardín durante ese período, dos veces en 63,5 (1977 y 1978) y otras dos en 67 (1979 y 1980). Su victoria en la sede de Holguín sobre el santiaguero Iván Meriño 5-0 lo ratificó en la división welter y en tal responsabilidad viajó a la cita moscovita.
Aparte del fácil triunfo sobre el peleador de Benín, Pierre Sotoumey, RSC en el tercero, en los cuatro restantes combates tuvo que poner a prueba cuanto había aprendido a partir de la actuación en Montreal.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
| MONTREAL (1976) |
DERROTÓ POR RSC 2 A SABAHATAN BURCU (TUR) |
DERROTÓ POR RSC 2 A JESÚS FERNÁNDEZ (DOM) |
DERROTÓ POR ABANDONO 2 A JOSZEF NAGY (HUN) |
DERROTÓ POR FC 1 A VLADIMIR KOLVEV (BUL) |
PERDIÓ POR RSC 3 CON RAY LEONARD (EUA) |
MOSCÚ (1980) |
DERROTÓ POR RSCH 3 A FAROUKJAWAD (IRQ) |
GANÓ DECISIÓN 4-1 A SERIK KONAKBAEV (URS) |
DERROTÓ POR FC 3 A PLAMEN YANKOV (BUL) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A KARL-HEINZ KRUGER (RDA) |
GANÓ DECISIÓN 4-1 A JOSEPH MUGABE (UGA) |
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Derrotó 3-2 al soviético Israel Akopkohyan, un hombre incansable en la corta y media distancia, sorprendió en el tercero al difícil búlgaro Plamer Yankov y lo puso a dormir con fortísimo "swing" de izquierda a la mandíbula.
El siguiente compromiso lo llevó ante el experimentado alemán Karl-Heinz Kruger y ahora puso en juego artes y mañas para llevarse el veredicto 5-0.
Sin embargo, a nuestro juicio, Aldama reafirmó las dotes de extraordinario boxeador al imponerse 4-1 frente al ugandés Joseph Mugabe - inexplicablemente votó en contra el juez tanzanio Narcis Tarimo - Mugabe llegó a la final precedido por tres impresionantes victorias por la vía rápida y en todo momento buscó conectar un golpe demoledor.
La táctica seguida por el criollo consistió en neutralizar las embestidas del africano y desde la distancia, a base de contraataques, sacó el margen decisivo en el segundo asalto.
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Armando Martínez Limendú: de la noche a la mañana
En menos de dos años, el avileño Armando Martínez Limendú, nacido en el poblado de Majagua, 29 de agosto de 1961, escaló posiciones en el ranking y aumentó el peso corporal desde los 57 kgs. hasta los 71 y se convirtió en una de las grandes revelaciones del pugilismo cubano en todos los tiempos.
Nunca antes un boxeador del patio transitó victoriosamente tan difícil camino dentro de la edad juvenil.
Armandito combatió entre los mayores en la edición camagüeyana del Playa Girón (1978) y ganó medalla de bronce en la división de 57 kgs.
Unos meses más tarde conquistó el título de los 60 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Medellín, Colombia, luego de imponerse por decisión al local Juan Coello.
En el mes de agosto de 1980, exactamente el día 2, el público congregado en la moscovita sala Olimpiski presenció su obtención del título olímpico con victoria 4-1 sobre el soviético Aleksandr Koshkin.
Sin embargo, hacía algún tiempo ya estaba envuelto en los trajines boxísticos, pues desde la edad de 10 años, su tío Justo Manuel Limendú lo complació y guió sus primeros pasos.
Cuando en 1972 debutó en la categoría de menores llegó a tejer una impresionante cadena de 42 triunfos consecutivos y perdió el invicto ante el pinareño Alberto Pluma combatiendo en la división de 38 kgs. del campeonato nacional celebrado en Matanzas (1978).
Durante esa etapa trataba de imitar los movimientos del camagüeyano Adolfo Horta, su boxeador favorito. Participó en tres Juegos Escolares Nacionales (1975-1977) con destacado balance de dos medallas doradas y una de bronce.
Esos resultados competitivos le permitieron acumular méritos suficientes para matricular en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) en Camagüey, donde fue uno de los alumnos preferidos del entrenador Fermín Espinosa.
En corto tiempo hizo el grado como juvenil a las órdenes de Pedro Roque y siendo un adolescente llegó al Centro de Entrenamiento Orbeín Quesada , dirigido por Alcides Sagarra.
Armando Martínez podía boxear bien en cualquiera de las tres distancias, incluso por la estatura (1,75 metros) y largas extremidades utilizaba con precisión el recto de izquierda.
A pesar de la evidente ventaja, a menudo prefería intercambiar golpes y entonces parecía un incansable remolino. Quién no recuerda su pleito con el canadiense Shaw O. Sullivan en el torneo internacional Giraldo Córdova Cardín, con sede en San José de Las Lajas (1981) o la revancha frente al propio Aleksandr Koshkin en el Campeonato Mundial, Munich (1982).
La presencia del criollo en los Juegos de Moscú podemos considerarla un tanto sorpresiva, porque en el mes de enero, apenas seis meses antes del compromiso olímpico, ganó el fajín nacional de los 63,5 kgs. en el Playa Girón, organizado en Pinar del Río, luego de derrotar a José Luis Hernández.
En el mes de abril los aspirantes a los boletos de la cita cuatrienal realizaron una gira por la RDA, Checoslovaquia, Hungría y Rumania, entonces Armandito peleó en los 71 kgs. y alcanzó ocho victorias en nueve presentaciones.
En la versión del Córdova Cardín, Holguín (1980), aparentemente una contienda decisiva, combatió en el nuevo peso y en la primera pelea venció 5-0 a Julio Quintana, después propinó soberana paliza al alemán Rostankowski hasta derrotarlo por abandono en el segundo y en la semifinal perdió por no presentación con el vueltabajero Manuel Cordero.
De todas formas, Armando Martínez recibió el voto de confianza de los miembros del colectivo técnico y la prensa cubana reflejó su actuación en Moscú de la forma siguiente: "Y llegó el turno de quien fue la revelación del torneo y, por consiguiente, el mejor boxeador de la escuadra cubana: el avileño Armando Martínez, otro al que se le anticipó un rotundo fracaso por la poca asimilación en las divisiones inferiores.
Armandito demostró que asimila y por tanto borró esos falsos criterios. Sus combates siempre estuvieron cargados con altas dosis de emotividad".
Ante el polaco Zygmunt Gosiewski exhibió pegada y asimilación en triunfo 5-0; al ugandés George Kabuto lo eliminó por RSC en el primer asalto; al brasileño Francisco C. de Jesús lo venció 5-0 y al checoslovaco Jan Franek lo derrotó por RSC en el segundo.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
MOSCÚ (1980) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A SIGMUND GOZLEWSKI (POL) |
DERROTÓ POR RSC-1 A GEORGE KABUTO (UGA) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A CARLOS FRANCISCO DE JESÚS (BRA) |
DERROTÓ POR RSC 2 A JAN FRANEK (CHE) |
GANÓ DECISIÓN 4-1 A ALEXANDER KOSHKIN |
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De lleno en el pleito final, frente al soviético Aleksandr Koshkin, un hombre que había demostrado fortaleza en la pegada y la clase de un campeón, alcanzó su verdadera dimensión al imponerse tan claramente que el numeroso público, en el comienzo aclamó por todo lo alto a su favorito y, poco a poco, fue callándose debido al empuje y disertación del joven peleador antillano.
El veredicto 4-1, el único voto adverso correspondió al juez polaco Popiolek".
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José Gómez Mustelier: pegó con todo el tunero
La historia del boxeo cubano en cualquier época recoge los nombres de varios peleadores que alcanzaron resultados sobresalientes debido a la fortaleza de los puños.
Uno de ellos es José Gómez Mustelier, joven de humilde origen campesino, nacido el 28 de enero de 1959, en los predios del central azucarero Colombia, quien por primera vez tuvo un par de guantes en sus manos a la edad de 15 años y desde entonces la principal aspiración consistió en seguir los pasos del paisano Teófilo Stevenson.
Gómez, aún sin la impresionante complexión física exhibida en Moscú, recibió las primeras enseñanzas dentro de las cuerdas del entrenador Rolando Guerra, allá en el terruño natal y pudiera afirmar que entró por la puerta grande a la senda de los estelares, pues dos días después de cumplir los 18 años de edad discutió el título nacional de los 71 kgs. nada menos que frente al consagrado Emilio Correa en el Playa Girón, Santiago de Cuba (1977).
En esa oportunidad perdió la decisión unánime, pero fue llamado a integrar la preselección nacional, donde conoció al profesor Sarvelio Fuentes.
Llegado el ansiado momento de participar en el certamen internacional Giraldo Córdova Cardín, Matanzas (1977), debutó con impresionante RSC en el segundo asalto ante el guyanés Anthony Thomas. Después venció 5-0 al santiaguero Juan Despaigne y en la final recibió cerrado veredicto 3-2 sobre Hermenegildo Báez.
Durante las competencias de boxeo correspondientes a la IV Espartaquiada de los Ejércitos Amigos, un imperdonable descuido defensivo lo llevó a perder por KO ante el soviético Leonid Shapornikov.
Ese duro revés reveló que aun debía aprender mucho entre las cuerdas y de lleno regresó al gimnasio dispuesto a demostrar que nadie podría arrebatarle la posición de representante cubano en la cita mundialista de Belgrado, Yugoslavia (1978). En Camagüey no dejó lugar a las dudas y aplastó a todos los rivales, incluido el veterano Alejandro Montoya. Otro tanto hizo semanas más tarde en la versión cienfueguera del Córdova Cardín.
La participación en el cuadrilátero de Belgrado fue convincente en todos los sentidos, ya que además de vencer en la revancha a Shapornikov, conquistó el título mundial con decisiva victoria ante el finlandés Tamuz Usivirta. La próxima meta quedaba establecida para la inmediata perspectiva de los Juegos Olímpicos (1980).
Durante el resto del ciclo preparatorio, José Gómez puso a prueba la pegada derrotó a cuantos rivales pretendieron oponerle resistencia en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Medellín, Colombia (1978), y Juegos Deportivos Panamericanos, San Juan, Puerto Rico (1979). También cosechó importantes triunfos en cinco topes bilaterales contra los peleadores estadounidenses: Houston (1977) ganó por RSC 2 a Lindell Holmes, Ciudad de La Habana (1978) derrotó por no presentación a Roger Leonard, New York (1978) venció 3-0 a Alex Ramos, Ciudad de La Habana (1979) KO en el 1 a Howard Montes, y en Charlotte (1980) victoria por no presentación sobre Jeff McCraken.
La presencia de José Gómez en la capital rusa pasó por cierto momento de incertidumbre, luego de un peligroso accidente automovilístico sufrido en territorio habanero.
En realidad, llegó al importante compromiso con ciertas limitaciones físicas y en la primera presentación pasó innumerables aprietos para derrotar 3-2 al inexperto zambiano Enock Shama.
Incluso en el combate frente al coreano Mung Jan Bong recibió un peligroso conteo de protección y gracias a su pegada pudo liquidarlo en el segundo asalto. Tampoco en la discusión del pase a la final contra el rumano Valentín Silaghi convenció a todos, a pesar de recibir favorable veredicto 5-0.
Con tales credenciales los fanáticos soviéticos daban por sentado que su favorito Viktor Savchenko dejaría en casa el título olímpico de los 75 kgs.
El sonido del campanazo puso frente a frente a dos locomotoras armadas de voluntad y mayores deseos de alcanzar la victoria. Savchenko golpeó fuerte y Gómez ripostó con mayor precisión hasta el punto de propinarle conteo de protección en el mismo primer capítulo y estaba al borde del fuera de combate cuando se cumplió el límite de tres minutos.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
MOSCÚ (1980) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A ENOCK SHAMA (ZAM) |
DERROTÓ POR FC 2 A BONG MUNG JANG (RPC) |
GANÓ DECISIÓN 5-0 A VALENTÍN AILAGHI (RUM) |
GANÓ DECISIÓN 4-1 A VOKTOR SAVCHENKO (URS) |
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A lo largo de la pelea, el pugilista local hizo alarde de gran asimilación al recibir continuas andanadas del cubano en victoria 4-1. Sólo el juez argelino Omar Ould-Abbou vio ganar al soviético.
José Gómez brilló algún tiempo más en el plano nacional dentro de los 75 kgs. aunque después del referido accidente saltaban a la vista las dificultades en los desplazamientos, una limitación que constantemente lo exponía a combatir en el cuerpo a cuerpo con relativas posibilidades de éxito.
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Rogelio Marcelo García: cumplió el compromiso olímpico
Según consta en los documentos oficiales de la Federación Cubana de Boxeo, el monarca olímpico de los 48 kgs. nació en la oriental ciudad de Guantánamo, junio 11 de 1965, sin embargo, cuando conquistó la medalla de bronce en el torneo Playa Girón (1985) representó a la Capital.
Dos años más tarde, bajo la camiseta de la provincia natal, discutió el título nacional y perdió frente al santiaguero Juan Torres Odelín.
Podemos asegurar que a partir de 1989, luego de alcanzar por primera vez el fajín nacional con victoria ante otro santiaguero, Emilio Paisán, el muchacho ascendió al lugar cimero entre los minimoscas del patio y comenzó a labrar el camino hacia la cita cuatrienal catalana.
Antes presentaba muy poca experiencia en lides internacionales, pues combatió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, cuya sede fuera Santiago de los Caballeros, República Dominicana (1986), donde perdió cerrada decisión con el local Jesús Herrera.
Bajo la condición de elegante boxeador zurdo, capaz de moverse y pegar preciso en las tres distancias, asistió a la contienda mundialista en Moscú (1989) y fue derrotado en la final por el estadounidense Eric Griffin.
A nuestro juicio, el norteño resultó el adversario más difícil que conoció a lo largo de una carrera de casi 15 años entre las cuerdas. Menciono el nombre de Griffin, porque en pleito revancha celebrado en el siguiente Mundial, Sidney, Australia (1991), Marcelo volvió a ceder terreno con el mismo rival y en total perdió cuatro veces sin desquite.
Al margen de los dos sonados fracasos dentro del ciclo olímpico, en medio de esos reveses revalidó el cetro nacional en 1990 y conquistó una medalla dorada en el certamen Giraldo Córdova Cardín al imponerse en las dos finales al camagüeyano Orlando Ascencio. También salió airoso en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Ciudad de México, con victoria ante el boricua Carlos Cepeda. Durante los Juegos Deportivos Panamericanos, Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba (1991), ganó los tres combates efectuados, destacándose en la jornada de clausura del triunfo por RSC en el primer asalto sobre el mexicano Ricardo López.
Aunque Rogelio Marcelo recibió el visto bueno del colectivo técnico de la preselección nacional para competir en Barcelona, ciertamente durante los primeros meses de 1992 no consiguió buenos dividendos.
En dos oportunidades fue derrotado por el capitalino Maikro Romero (Playa Girón y Giraldo Córdova Cardín) y tales tropiezos hicieron pensar a muchos aficionados y especialistas que el boleto debió pertenecer a su joven vencedor.
Por otra parte, quienes cuestionaron la decisión de incluirlo en el seleccionado nacional, además argumentaron los reveses contra Eric Griffin, considerado en ese momento el virtual favorito en los vaticinios precompetitivos.
La realidad vivida en el cuadrilátero olímpico planteó una situación completamente distinta y el guantanamero debutó con RSC en el tercero frente a Mfamasibili Kwisi (SWZ), avanzó a la segunda ronda al imponerse 14-2 al mongol Erdenentsogt Tsogtjargal.
Mientras tanto, Griffin, colocado en la misma posición del organigrama, cayó derrotado 6-5 en discutida decisión ante el español Rafael Lozano. Posteriormente, Marcelo derrotó con relativa facilidad a Lozano 11-3 y se coló entre los medallistas.
En semifinales liquidó en la primera vuelta al filipino Roel Velasco y la escena quedó lista para discutir el título con el búlgaro Daniel Bojinov.
El planteo técnico-táctico del cubano desconcertó por completo al europeo desde el sonido del campanazo inicial, pues se movió y golpeó cuanto quiso durante los tres asaltos para recibir amplio veredicto de 24-10.
| Resultados en Juegos Olímpicos |
BARCELONA (1992) |
DERROTÓ POR RSC 3 A TIBONISELE MNISI (ZUE) |
GANÓ DECISIÓN 14-2 A ERDENENTSOG TSOGTJARGAL (MON) |
GANÓ DECISIÓN 11-3 A RAFAEL LOZANO (ESP) |
DERROTÓ POR RSCH 1 A ROEL VELASCO (FIL) |
GANÓ DECISIÓN 24-10 A DANIEL PETROV (BUL) |
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Tal vez los años de dura brega comenzaron a mellar las posibilidades físicas de Rogelio Marcelo a los pocos meses de la consagración olímpica.
En la primera competencia e envergadura, campeonato nacional. Playa Girón, sufrió una tercera derrota consecutiva frente a Maikro Romero.
A pesar de esa evidente merma de las facultades fue incluido en la escuadra que viajó al Mundial de Tampere, Finlandia, unos meses más tarde y el fracaso en las eliminatorias 10-11 ante el ruso Edward Gaitulin no dejó lugar a las dudas de que la división minimosca necesitaba con urgencia un sustituto.
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Joel Casamayor Johnson: pocos esperaban su título
Cuando Joel Casamayor recibió la oportunidad de integrar el equipo a los Juegos Olímpicos de Barcelona (1992) como sustituto del entonces lesionado Enrique Carrión, en ese momento primero del patio en el ranking de los 54 kgs. fueron muy contados los especialistas que le concedieron posibilidades al joven debutante de ganar una medalla en la difícil contienda.
De acuerdo a los púgiles inscriptos en la cita catalana podría enfrentar, entre otros, al búlgaro Serafin Todorov, el coreano Sik Li Gwang y el ruso Vladislav Antonov, todos medallistas en el Mundial de Sidney (1991).
Casamayor, oriundo de la ciudad de Guantánamo, donde nació el 12 de septiembre de 1971, dio los primeros pasos en el deporte de los puños desde muy pequeño, ya que recién cumplidos los 12 años de edad comenzó a boxear en la categoría escolar.
En los inicios del ciclo olímpico (1989-1992) cruzó guantes con los mejores del patio en las divisiones de 51 y 54 kgs., pero nunca pudo alcanzar una medalla dorada en el torneo nacional Playa Girón o en el internacional Giraldo Córdova Cardín, los dos certámenes más fuertes del pugilismo cubano.
Tal vez el primer resultado de interés lo consiguió en su tierra natal en 1989 al avanzar hasta la discusión del título en los 51 kgs. y aunque perdió con el pinareño Raúl González por decisión exhibió cualidades para imponerse en un futuro inmediato.
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