La Habana, Cuba.- Desde la etapa inicial del proceso revolucionario el Comandante Ernesto Che Guevara comenzó a librar un nuevo combate, esta vez con el empleo de la palabra, para contribuir al desarrollo de la Revolución y propiciar la educación política del pueblo cubano.
Y en correspondencia con ello, en el propio mes de enero de 1959, exactamente el día 27, ofreció una charla en la Sociedad Nuestro tiempo en La Habana en la que disertó acerca de las proyecciones sociales del Ejército Rebelde.
Señaló en la parte inicial de su intervención: “En la noche de hoy se impone la evocación martiana como ha dicho oportunamente quien me ha presentado ante ustedes, y creo que al hablar de la proyección social del Ejército Rebelde, nos estamos refiriendo concretamente al sueño que Martí hubiese realizado.
Precisó el Che que como esa era una noche de recuerdo, antes de entrar de lleno en el tema, en su significación histórica, haría una breve reseña de lo que ha sido y es este Movimiento.
“No puedo iniciar mis palabras desde el momento en que fue atacado el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Quiero referirme solamente a la parte que me corresponde por mi actuación en la serie de sucesos que dieron por resultado el triunfo de la Revolución el primero de enero pasado. Comencemos, pues, esta historia como yo la empecé en México
Destacó el Che que resultaba importante en esos instantes conocer el pensamiento de quienes componían el Ejército Rebelde, el pensamiento de aquel grupo que se embarcó en la aventura del Granma y la evolución de ese pensamiento nacido en la entraña del Movimiento 26 de Julio; y sus cambios sucesivos a través de las etapas de la Revolución, para llegar a la enseñanza final de este último capítulo con que la parte insurreccional ha terminado.
Y detalló: “Les decía que trabé conocimiento con los primeros miembros del Movimiento 26 de Julio en México. Era muy diferente la proyección social que tenían aquellos hombres antes de la etapa del Granma, antes que se produjera la primera escisión en el 26 de Julio, cuando estaba en él todo el núcleo sobreviviente del ataque al Cuartel Moncada.
Recuerdo que en una discusión íntima, en una casa en México, exponía la necesidad de ofrecer al pueblo de Cuba un programa revolucionario; y uno de los asaltantes del Moncada –que afortunadamente se separó del 26 de Julio- me contestó con unas frases que siempre recuerdo, diciéndome: “La cosa es muy sencilla. Nosotros lo que tenemos que hacer es dar un golpe. Batista dio un golpe y tomó el poder en un día, hay que dar otro para sacarlo de él. Batista le ha hecho a los americanos cien concesiones, vamos a darles nosotros ciento una.” La cosa era tomar el poder.
Yo le argumentaba que teníamos que dar ese golpe basados en principios, que lo importante también era saber lo que íbamos a hacer en el poder.”
El Che explicó cómo el futuro grupo de participantes en la expedición del Granma se fue decantando.
“Una serie de factores internos, como individuos que al principio parecían querer ir a la aventura y después, con un pretexto u otro, se iban separando de ella, fue limitando la cantidad de expedicionarios. Al final quedaron los 82 hombres que tomamos el Granma.
De manera específica el Che se refirió seguidamente al pensamiento social que imperaba en el pequeño grupo que habían logrado, evadir la persecución de las fuerzas de la dictadura tras la sorpresa y el revés sufrido en Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956.
“Unos quince hombres destruidos físicamente y hasta moralmente, nos juntamos y sólo pudimos seguir adelante por la enorme confianza que tuvo en esos momentos decisivos Fidel Castro, por su recia figura de caudillo revolucionario y su fe inquebrantable en el pueblo. Nosotros éramos un grupo de extracción civil que estábamos pegados pero no injertados en la Sierra Maestra. Andábamos de bohío en bohío; cierto que no tocábamos nada que no pudiéramos pagar y muchas veces pasamos hambre por ese principio.
Seguidamente el Che se refirió a cómo0 poco a poco los campesinos con su apoyo contribuyeron al desarrollo del Ejército Rebelde y sobre todo también influyeron en los criterios políticos de sus integrantes.
“Poco a poco en el campesino se fue operando un cambio hacia nosotros, impulsado por la acción de las fuerzas represivas de Batista, que se dedicaban a asesinar y a destruir las casas y que eran hostiles en todas las formas a quienes, aunque fuera ocasionalmente, habían tenido el más mínimo contacto con nuestro Ejército Rebelde, y ese cambio se tradujo en la incorporación a nuestras guerrillas del sombrero de yarey, y así nuestro ejército de civiles se fue convirtiendo en un ejército campesino.
El che también recordó lo importante que resultó la entrevista que un periodista norteamericano le realizó a Fidel en la Sierra Maestra. Y manifestó al respecto: “En esos momentos era más importante para nosotros la presencia de un periodista extranjero, preferiblemente norteamericano, que una victoria militar. Era más importante que la incorporación a la lucha de los campesinos que venían a traer a la Revolución sus ideales y su fe, el que hubiera combatientes norteamericanos que sirvieran para la exportación de nuestra propaganda revolucionaria.”
También el Che expuso consideraciones en torno al asesinato del dirigente del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, ocurrido el 30 de julio de 1957.
“Por ese tiempo en Santiago de Cuba sucedió un acontecimiento muy trágico, el asesinato de nuestro compañero Frank País, que marcó un viraje en toda la estructura del movimiento revolucionario. Respondiendo al impacto emocional que produce la muerte de Frank País, el pueblo de Santiago de Cuba se echó a la calle espontáneamente, produciéndose el primer conato de huelga general política, que aunque no tuvo dirección, paralizó totalmente a Oriente, repercutiendo en parecida forma en Camagüey y Las Villas.
También el Che analizó más adelante lo que representó el fracaso de la huelga del nueve de abril de 1958 y también después como el Ejército Rebelde enfrentó y derrotó la gran ofensiva lanzada sobre las montañas orientas por las fuerzas de la dictadura batistiana.
“El ejército Rebelde salió de esta campaña preparado para iniciar una ofensiva sobre el llano, ofensiva de carácter táctico y psicológico porque nuestro armamento no podía competir en calidad y menos aún en cantidad con el de la dictadura. Esta fue una guerra en la que contamos siempre con ese aliado imponderable de tan extraordinario valor que es el pueblo.
Y tras explicar cómo se llevó a cabo la invasión hacia la parte central de Cuba y cómo además se continuó desarrollando la ofensiva en la zona oriental del país, el Che detalló que se pudo derrotar un ejército numéricamente muy superior con el concurso del pueblo, con una táctica adecuada, con una moral revolucionaria.
Y explicó también que en esos instantes iniciales del proceso revolucionario cubano el ejército Rebelde constituía la vanguardia del pueblo cubano y que resultaba necesario propiciar la superación técnica y cultural de sus integrantes. Y significó que todo el pueblo cubano debería convertirse en un ejército guerrillero, pues el Ejército Rebelde es un cuerpo en crecimientoy enfatizó seguidamente: “Cada cubano ha de aprender a manejar las armas y cuándo deberá usarlas en su defensa.
El Che se refirió igualmente al simbolismo de la Revolución y a su proyección internacionalista.
“La Revolución no está limitada a la nación cubana pues ha tocado la conciencia de América y ha alertado gravemente a los enemigos de nuestros pueblos. Por eso hemos advertido claramente que cualquier intento de agresión sería rechazado con las armas en la mano.
Y resaltó en la parte final de su intervención acerca de la importancia de la unidad de los pueblos: “Debemos crear una unión espiritual de todos nuestros países, una unión que vaya más allá de la palabrería y de la convivencia burocrática y se traduzca en la ayuda efectiva a nuestros hermanos brindándoles nuestra experiencia.”
Y concluyó sus palabras de la siguiente manera: “Hoy todo el pueblo de Cuba está en pie de lucha y debe seguir así unido para que la victoria contra la dictadura no sea transitoria y sea éste el primer paso de la victoria de América. |