Agua para vivir
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Rebelde
13 de agosto de 2008, 2:05 p.m
La Habana, Cuba.- La historia de las primitivas poblaciones tiene lugar en las orillas de los ríos. Y es que la vida gira en torno al agua, depende de ella para el consumo, para usos domésticos y de higiene, para el riego de los campos de cultivo, en la industria y como medio de transporte; en una palabra: para vivir.
El agua es una sustancia de características tan excepcionales que sería imposible imaginar la vida sin ella. Indispensable para la materia viva, constituye el medio para todos los fenómenos físico-químicos de la vida celular. Existen seres vivos capacitados para vivir sin luz, sin oxígeno, pero ninguno puede vivir sin agua.
Por tanto, se puede vivir varios días sin comer, pero morirnos si nos falta el líquido más de 3 días.
El agua representa dos terceras partes del organismo, proporción que varía según el sexo y edad, y se elimina a través del sudor, la orina y la excreta. Compensar esa pérdida requiere ingerirse 2,6 litros diarios.
La función del líquido en el cuerpo humano es vital para la disolución de la sangre, linfa, secreciones digestivas, heces y orina. A través de ella llegan los nutrientes a las células y facilita la eliminación de los productos de desecho, además de intervenir en la digestión.
Sin el agua no se podría mantener la temperatura corporal por el sudor, que es realmente la evaporación el líquido. Y quizás muchos desconocen que su presencia evita las fricciones en las articulaciones.
Los médicos advierten que aunque la sensación de sed avisa la necesidad de restituir el agua perdida, no por ello sabemos cuánta cantidad del líquido reclama nuestro organismo. De ahí la importancia de beber más de lo habitual cuando la temperatura ambiente es muy elevada, si realizamos ejercicios físicos, en casos de vómitos o diarreas, en las madres que lactan y en los diabéticos descompensados.
Pero no sólo el agua repone la pérdida del líquido. La ingesta de verduras y frutas aportan mucho a la hidratación en todas las edades, muy especialmente a los niños y ancianos, grupos vulnerables susceptibles a la deshidratación. |