La Habana, Cuba.- Las cejas fruncidas, un rictus de dolor en los labios, y la mano, instintivamente llevada al estómago, identifican a quienes padecen de ardor o acidez estomacal, trastorno conocido por una gran mayoría.
Esta sensación de quemazón puede comenzar en la “boca del estómago” y desplazarse hasta la garganta acompañada de un sabor amargo o ácido en la boca; en muchos casos incluye el regreso de la comida o líquidos a la garganta (regurgitación), sobre todo, cuando la persona se acuesta (reflujo esofágico).
CAUSAS
Este malestar se debe a mal funcionamiento del esfínter inferior del esófago, el cardias. El cardias es una abertura o anillo muscular que separa el esófago del estómago y tiene como función permitir el paso de la comida del esófago al estómago, y al terminar ese tránsito del bolo alimentario el cardias se cierra evitando el regreso al esófago de la comida y los jugos gástricos.
El origen de este malestar puede deberse a comidas abundantes o realizadas una tras otra, determinados alimentos, embarazos, obesidad, algunos fármacos (analgésicos, antidepresivos, dopamina...), enfermedades orales (caries, gingivitis), laringitis, faringitis, etc., hasta una hernia de hiato, que se vincula al reflujo esofágico.
RECOMENDACIONES
Los médicos consideran que se puede atender de tres formas distintas: farmacológica, dietética y postural.
Farmacológica:
Los antiácidos son muy convenientes siempre que sean orientados por el médico porque algunos en exceso recrudecen la acidez.
Dietética:
-Evitar sobrepeso y la obesidad.
-Masticar y comer despacio, triturando bien los alimentos.
Realizar de 4 a 5 comidas al día para no estimular la secreción de ácidos gástricos.
Hacer la última ingesta con un mínimo de 2 horas antes de acostarse –
Evitar fritos, rebozados, guisos, embutidos, leche entera, nata, mantequilla y salsas.
Tomar una dieta rica en proteínas y pobre en grasas: carnes magras, pescados, productos lácteos desnatados, etc. Utilizar técnicas culinarias sencillas, sin adicción de grasa en la medida de lo posible: plancha, horno, hervido, microondas, vapor...
Eliminar: Frutas cítricas y sus zumos, tomate y derivados, café, bebidas carbonatadas, algunas especias (pimienta, pimentón, mostaza), alimentos muy calientes o muy fríos, productos integrales o muy ricos en fibras, algunas frutas y hortalizas como el melón, el pepino o el pimiento.
Postural:
Evitar recostarse después de las comidas, ya que esta posición favorece la subida de ácidos al esófago.
No flexionar el tronco después de comer.
Elevar la cabecera de la cama unos 30º para dormir o acostarse.
No usar prendas de vestir muy ceñidas.
Suprimir el tabaco.
Evitar el estrés, nerviosismo o ansiedad, que ocasionan un aumento de la acidez. |