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El secreto está en la dieta
Míriam Zito
Colaboradora de Rebelde
27 de Junio de 2008, 10:40 a.m
No, no se rompa más la cabeza, inventando con la dieta de la luna o la de vegetales, la solución es muy simple, aplique una balanceada que le permita desayunar como un rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo.
Todo parece indicar que la mejor forma de perder peso y mantenerse delgado es un desayuno rico en carbohidratos y proteínas, seguido de una dieta de bajas calorías durante el resto del día.
Presentado durante la conferencia anual de la Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos, el estudio demostró que tras varios meses, las mujeres obesas al ingerir la mitad de su consumo diario de calorías en el desayuno, perdieron más peso que las que consumían mucho menos.
Eso se debe, afirman los investigadores, a que a diferencia de lo que se cree comúnmente, desayunar poco aumenta el ansia de comida.
Señala la doctora Daniela Jakubowicz, del Hospital de Clínicas de Caracas, Venezuela, a cargo del estudio, que la mayoría de los estudios sobre pérdida de peso demuestran que una dieta muy baja en carbohidratos no es buen método para adelgazar, porque aumenta el antojo de carbohidratos y retrasa el metabolismo.
Según los expertos, solo el cinco por ciento de las dietas, que restringen el consumo de carbohidratos, son exitosas después de dos años, debido a que la mayoría de esas dietas de bajos carbohidratos no atacan uno de los mayores problemas: los impulsos adictivos a la comida.
Por el contrario, dice Jakubowicz "una rica en carbohidratos y proteínas es efectiva a largo plazo pues aumenta la sensación de satisfacción y disminuye los antojos de carbohidratos".
La investigadora, junto con científicos de la Universidad Virginia Commonwealth en Richmond, Estados Unidos, comparó el efecto de esta última con un régimen de bajos carbohidratos en 94 mujeres obesas y físicamente inactivas.
Ambas dietas eran bajas en grasas y en total de calorías, pero diferían en la distribución del consumo de carbohidratos durante el día. Cuarenta y seis mujeres siguieron la dieta de desayuno ligero, que les permitía comer un total de mil 085 calorías al día.
El otro grupo de 48 mujeres, que siguió la dieta del "gran desayuno", podía comer un total de mil 240 calorías al día, con una proporción menor de grasas y más carbohidratos y proteínas.
A los cuatro meses, las mujeres de la dieta baja en calorías, habían perdido unos 12 kilos, en tanto las del gran desayuno perdieron 10. Pero, a los ocho meses las del desayuno ligero habían aumentado ocho kilos, mientras que las segundas continuaron perdiendo, en promedio, otros 7,5 kilos de peso.
En total, este último grupo perdió en promedio un 20 por ciento del total de su peso corporal, comparado con solo cinco por ciento del grupo del desayuno ligero.
La doctora Jakubowicz, afirma que "la dieta del gran desayuno funciona porque controla el apetito y los antojos de dulces y harinas, demás de que es más sana que una extremadamente baja en carbohidratos, y permite a la gente comer más fruta y por lo tanto obtener suficiente fibra y vitaminas". |