Frente a pérdidas humanas, hay que llenar la vida con nuevas motivaciones
Astrid Barnet
Colaboradora de Rebelde
30 de Julio de 2008, 11:10 a.m
La Habana, Cuba.- Una pérdida es la separación o el distanciamiento de alguien o algo que a una persona --de alguna u otra manera-- le afecta emocionalmente, lo cual implica la necesidad urgente de medidas tendientes a recomponer ese espacio que ha quedado vacío.
No todas las pérdidas son comparables; algunas son mucho más significativas que otras, lo que demanda un tiempo de resolución. Generalmente esta situación constituye un proceso de recomposición en la vida del individuo que sufre la pérdida; una nueva circunstancia que le permite retomar la energía que dedicaba al sujeto u objeto perdido, y trasladarla a otras actividades cotidianas o profesionales.
Desde la óptica del psicoanálisis, toda pérdida posibilita una nueva inclusión de actividades y quehaceres en la vida. Podría pensarse que, realmente, todo comienza a partir de una primera pérdida que da lugar a la primera inclusión de un sentimiento de vacío en la psique, en el pensamiento, en el recuerdo. Sentimiento que queda interiorizado, y cuya supuesta restitución nunca será completa. Es por ello la necesidad de una nueva búsqueda, de una nueva producción para, como dicen muchos, llenar la vida con nuevas motivaciones.
No obstante, este mecanismo que la gran mayoría de los facultativos tratan de poner en práctica para la salud mental de los adultos mayores, puede verse impedido en algunos casos. Algunos cuadros psicopatológicos están descriptos en esos términos, como es el estado de melancolía, ejemplo que corrobora que la respuesta no siempre será la misma.
En esos casos, el sufrimiento por la pérdida, la angustia de ese vacío, no logra vencerse y la persona se encuentra frenada, detenida y arrastrada producto de ella, y como si quisiera retener en la vida real al sujeto u objeto perdido; entonces, detiene toda su energía en este punto y es incapaz de dedicarse a la producción y a la generación de otras motivaciones en su vida.
El Sistema de Salud cubano tiene muy en cuenta que en muchas personas adultas mayores, específicamente, aunque la pérdida constituya un pequeño daño (o grande, de acuerdo a las circunstancias) es también lo que las puede inducir a la búsqueda de nuevas relaciones; a la necesidad de incorporarse a nuevos actos y actividades, y así eliminar el aislamiento que conlleva a una depresión, o al deterioro cognitivo que puede provocar innumerables accidentes y conflictos.
La práctica de ejercicios igualmente no sólo conlleva a mantener los músculos, sino también a una óptima irrigación de los distintos órganos, en especial, el corazón, pulmón, cerebro, hígado y riñones. También aquellos ejercicios que se realizan en compañía, tienen un efecto integral psicológico, pues pueden llegar a convertirse en necesidad placentera, al igual que amplían el espectro social del adulto mayor.
En suma, y ante cualquier pérdida humana irreparable, resulta vital una atención médica integral de la persona y del adulto mayor, en especial. De esta forma se logrará una longevidad satisfactoria. |