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Olímpicos holguineros en casa
Aroldo García
Corresponsal Rebelde
2
de septiembre de 2008, 10:40 a.m.
Holguín, Cuba.- Hasta la naturaleza apoyó esta vez, luego de varios días de cielos grises y suelo bien húmedo, el sol brillante y el cielo azul turquí sin una nube oscura, fue el anticipo cierto de una jornada sin un contratiempo.
El comienzo, temprano, en el recinto ferial Expo Holguín. Hasta allí llegaron los integrantes del grupo de Holguineros, representantes de esta provincia Cubana en las Olimpiadas de Beijing.
El primer abrazo del terruño, junto a los familiares, los dirigentes del organismo deportivo nacional (INDER), una espontánea representación del pueblo, y hasta los propios trabajadores del recinto ferial. Así de sencillo, como ellos mismos, resultaba la apertura de un día inolvidable.
Allí hubo tiempo para el recuento, la anécdota, la foto, y hasta para más de una conversación entre periodistas y atletas.
Así encontramos al sorprendente y espigado Leonel Suárez. Nacido en el nuevo vista alegre, de Santiago de Cuba, luego, unos pocos años en Moa, los suficientes para ser ¨captado¨ para el deporte, y por último Holguín, la capital de la provincia, donde ahora reside con su familia más cercana.
Verdaderamente da gusto conversar con Leonel, maduro y sereno, tal cual lo vimos en cada evento del dificilísimo decatlón, nos fue desgranando pasajes de su joven trayectoria, sin olvidar un detalle, con nombres y p apellidos bien recordados, y con agradecimiento, para todos sus entrenadores, desde el primero en Moa, hasta los de hoy, en el equipo nacional.
Leonel tiene muy bien fijado, y le fluye con noble respeto en sus palabras, que su agradecimiento mayor y eterno, será siempre para la Revolución Cubana, y para quien, líder y padre mayor de tantos humildes de esta tierra, lo tomó a el precisamente, en una de sus más recientes, y siempre sabias reflexiones, como un ejemplo, entre tantos que fueron a Beijing, de la grandeza deportiva de nuestros compatriotas.
Luego, y durante varias horas, como en una cadena de imágenes no fáciles de borrar, cada lugar visitado, cada encuentro, cada saludo, y cada agradecimiento mutuo.
En la Plaza mayor de Holguín, un homenaje de flores y silencio respetuoso para el General de tres guerras independentistas, Calixto García. Luego un recorrido para conocer las obras nuevas que la Revolución entrega a su pueblo, una caminata por el bello boulevard de la ciudad, y una sobrecogedora visita a la sala de oncología del Hospital Pediátrico provincial. Por cierto, en ese recinto sucedió algo muy especial...Marquitos es un niño de apenas diez años, nacido en un pueblito casi rural, cercano a un batey cañero, el mismo pueblito donde nació y reside un destacado lanzador del equipo de béisbol olímpico. Pero el pequeño Marquitos, aficionado al deporte nacional de Cuba desde que pudo cargar un bate o tener un guante en sus manitas, y sobre todo admirador de Luís Miguel, que así se nombra su coterráneo lanzador.
Pero Marquitos ahora está alejado de su pequeño pueblito natal, de sus amiguitos, de la escuelita del barrio, del bate, del guante, y de la pelota. Marquitos padece una enfermedad oncológica muy grave en su sangre. Los médicos del Hospital Pediátrico de Holguín hoy luchan por su vida. Este mediodía de agosto, a la hora que debía administrársele a Marquitos uno de los medicamentos básicos para contrarrestar los efectos de la enfermedad, quiso la casualidad que Marquitos recibiera otro, que al decir de la Doctora Deysi Lorenzo, Directora del centro, le haría quizás hasta un efecto positivo mayor al del mejor de los medicamentos.
Allí, frente a este pequeño niño cubano estaba Luís Miguel, el mismo que el vio en el televisor de la sala de oncología el día reciente del juego decisivo. Con sus compañeros de la delegación olímpica allí estaba el modesto y ejemplar atleta para poner su medalla de plata en el pecho del niño, para abrazarlo, con la misma ternura que abrazaría a su hijita propia, y para escucharle decir a Marquitos, con palabras entrecortadas por la inmensa felicidad del momento, que los médicos lo estaban curando rápido, porque el, también será pitcher, y un día saldrá también por la televisión.
Aún con su vista noble nublada por la emoción, el atleta solo atinó a decirle al periodista de Radio Rebelde: ¨Lo que acaba de suceder es la emoción y el estímulo mayor que he recibido en estos días. Mi compromiso, y todo mi esfuerzo para ser mejor cada día, será también con Marquitos...te lo aseguro.
Así fueron recibidos en Holguín sus atletas olímpicos.
Tanto como los momentos que ellos ofrendaron a su pueblo desde los escenarios de competencias en Beijing, la bienvenida a Holguín para quienes tan dignamente representaron a sus coterráneos dejó huellas, bien difíciles de borrar. |