Golpistas mauritanos continúan inamovibles
8 de agosto de 2008, 11:45 a.m.
Nouakchott.- La tensión prevalece hoy en Mauritania, aunque sin incidentes violentos significativos, luego del golpe de estado que el miércoles derrocó al presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi e instauró un gobierno de facto regido por militares.
Aunque algunos comercios reabrieron y determinadas actividades mantienen su rutina a discreción, el ambiente en Nouakchott, la capital, y en otras regiones del país se divide básicamente entre reacciones a favor y en contra de la cúpula golpista.
Fuentes del entorno familiar del depuesto mandatario aseguraron que la esposa de éste y sus tres hijos retornaron el jueves a su domicilio privado, después de permanecer retenidos en el palacio presidencial por los insubordinados.
Indicaron, además, que Abdallahi, su primer ministro, Yahya Ould Ahmed El Waghef, y otros tres funcionarios de alto rango continúan bajo arresto en el cuartel de la guardia presidencial.
El jueves, el general Mohamed Ould Abdel Aziz, autonombrado presidente del Alto Consejo de Estado, recibió el apoyo de ciudadanos críticos de la gestión de Abdallahi, mientras hombres uniformados dispersaron otra demostración de rechazo a la asonada.
Sin embargo, las nuevas autoridades aseguran tener la situación bajo control y reiteraron que la instancia castrense regirá los destinos de este país norafricano hasta que las condiciones permitan convocar a elecciones “libres y transparentes” tan pronto sea posible.
El Alto Consejo de Estado ha declinado reaccionar abiertamente a la condena internacional al golpe de estado, y este viernes se esperaba una reunión de jefes militares con emisarios de la Liga Árabe y la Unión Africana, organizaciones a las cuales pertenece Mauritania.
Un portavoz de la cancillería de Egipto expresó la “profunda preocupación” de El Cairo por lo que ocurre aquí, y llamó “a todas las partes en Mauritania a trabajar con la lógica del diálogo y a respetar las reglas democráticas, y el imperio de la ley y la Constitución”.
Por otra parte, se conoció que el gobierno de Estados Unidos decidió suspender temporalmente la ayuda no humanitaria de más de 22 millones de dólares que tenía concebida para esta nación.
La asistencia incluía más de tres millones de dólares para el desarrollo, unos cuatro millones para el entrenamiento de fuerzas de paz, y 805 mil dólares destinados a actividades de no proliferación, lucha contra el terrorismo y desactivación de minas, según se explicó.
Igualmente se contemplaba un monto de 15 millones para la cooperación militar entre ambos países.
El golpe de estado tuvo lugar después de que el presidente Abdallahi destituyó a oficiales de la jefatura del Estado Mayor del ejército, y en medio de conflictos políticos con el parlamento. |