Expectativa ante investidura de nuevo Gobierno paraguayo
12 de agosto de 2008, 1:45 p.m.
Asunción.- La investidura de Fernando Lugo como presidente de Paraguay el próximo viernes abrirá la posibilidad de un cambio real en el país sudamericano, pero nada fácil será impulsar su programa a favor de los desposeídos.
Múltiples son hoy los factores políticos, sociales y económicos que conspiran contra la voluntad del ex obispo católico de transformar la nación guaraní, ante lo cual existen expectativas de si podrá, a ciencia cierta, conducir el barco a buen puerto.
Difícil, pero no imposible será, y de hecho lo es, modificar el estado de cosas prevaleciente en el pequeño estado del Cono Sur con una estructura de poder dominante por más de seis décadas y fusionada al control absoluto de la Alianza Nacional Republicana (ANR).
La victoria en los comicios generales del 20 de abril pasado fue el primer síntoma de que se puede revertir la situación, cuando, en un hecho inédito en la historia de la nación, Lugo derrotó en las urnas a Blanca Ovelar, la candidata del Partido Colorado, como se le conoce a la ANR.
Una vez asuma el mando el nuevo Gobierno, al decir de Lugo, entregará el poder al pueblo para que sea el protagonista principal de los programas de carácter progresista en materia económica y social a ejecutar.
Las amenazas se ciernen ya sobre el futuro gabinete al denunciar el propio presidente electo que "hay indicios muy fuertes" sobre planes desestabilizadores, con fecha para concretarse el 15 de agosto, según versiones periodísticas. (PL) |