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Mireya Ojeda Cabrera
Corresponsal de Rebelde
Los cienfuegueros hablan del alzamiento
5
de Septiembre de 2008, 10:40 a.m.
Cienfuegos, Cuba.- En la agenda los nombres de seis combatientes: Orlando Suárez González, Antonio Calle Arsolo, Jorge Gutiérrez Jiménez, Luís Jesús López Bosch, Guillermo Rolando Cantero y Francisco Pérez Díaz y sin cortes bruscos en la conversación, sin preámbulos se pasa del tema del combate, la muerte, el revés y la victoria. Regresan 51 años atrás, 5 de Septiembre de 1957, a ese día en que a balazos, Cienfuegos, insurrecto y rebelde, se enraizó aún más en la historia.
Las expresiones en los rostros son muchas y diferentes: “Tuve conocimiento de la acción ese mismo día. En Cayo Loco me entregaron una ametralladora que cambié por un fusil en el parque Martí y junto al resto de los compañeros me enfrenté al Ejército del tirano Fulgencio Batista. Lo que más me impresionó fue la caída de compañeros nuestros y no pudimos resistir a las fuerzas contrarias. Tuvimos revés y luego la victoria definitiva del Triunfo del Primero de Enero de 1959, que nos dio todo y soy feliz manteniendo lo que tenemos, a los 84 años de edad” (Orlando Suárez González)
“Combatí en Cayo Loco, donde era marinero y allí compartí antes con miembros del Movimiento 26 de Julio. Tomé un Springfiel con 100 balas, que era el arma y salimos en camiones. Mi operación especial fue tomar las estaciones de radio y arengar al pueblo para que saliera a las calles a apoyar a los sublevados. Hoy de los 32 que caímos presos sólo quedan vivos dos o tres por el transcurso de los años y nos mantenemos siempre firmes, con Fidel y Raúl Castro Ruz” (Antonio Calle Arsolo)
“A los 18 años yo era miembro del 26 de Julio y me avisaron que el Cayo estaba tomado. Allí me presenté y lo defendí con el Springfiel. Todo el pueblo se enalteció y quería tomar las armas para combatir al tirano. A los 51 años pienso que valió la sublevación. Mi familia agradece, pues sin la Revolución No se hubiera logrado lo que somos hoy. Tengo asegurado el presente y el futuro, asegurada mi jubilación y con orgullo digo que soy uno de los combatientes” (Jorge Gutiérrez Jiménez)
“Me incorporé al 26 de Julio, a los 17 años y combatí contra Batista el 5 de Septiembre. Tomé la Estación de Policía junto con otros compañeros que participaron en el ataque y muchos de los enemigos capturados resultaron son personas odiadas en Cienfuegos, pero se les trató como prisioneros de guerra y no se permitió ningún maltrato. Desde luego creía en la victoria y a esa hora me parecía que la Revolución había triunfado. Esa era la imagen de Cienfuegos con el pueblo en las calles dando vivas a la Revolución y a Fidel, nunca lo olvidaré. Estuve preso en La Habana hasta el triunfo de la Revolución. La vida la veo muy linda y tenemos que cuidar a la juventud, nuestro relevo, para preservar los logros: escuelas y educación gratis, lo fundamental de la existencia” (Luís Jesús López Bosch)
“Yo estaba de guardia en el Acueducto y ese día No me relevaron. Supe de la sublevación en el Distrito Naval y enseguida me movilicé. Los marineros combatieron en el colegio de San Lorenzo. Muertos por donde quiera. Un brazo incrustado en la pared. El tiroteo fuerte. Luego la calma y los casquitos pidiendo la rendición de los revolucionarios. Recuerdo como una película: El pueblo cuando corría a buscar armas” (Guillermo Rolando Cantero)
“Fui el primer prisionero y recibí impacto de balas durante la lucha. Mi mundo era el de la gente humilde, el del pueblo y luché en el Colegio San Lorenzo. En un barquito tratamos de llegar hasta el Castillo de Jagua y el propósito era seguir para el Escambray, pero nos capturaron. Hoy mis hijos son personas reconocidas por la sociedad. Pudieron estudiar. El 5 de Septiembre No ha terminado. Seguimos combatiendo y defendemos las ideas, con Fidel y Raúl hasta la muerte” (Francisco Pérez Díaz)
Muchas cuartillas pueden llevarse con los méritos y los reconocimientos de estos hombres y en sus pechos hay medallas ganadas durante la lucha insurreccional y otras en tiempos de paz. Hoy hablan de las industrias, hospitales, escuelas y sale a relucir la familia, la mayoría ingenieros y licenciados, como todos los hijos de los cienfuegueros y de los cubanos. La respuesta es la felicidad del presente y el optimismo en el mañana. |