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Mireya Ojeda Cabrera
Corresponsal de Rebelde
El legado combatiente de Eduardo Chibás
15
de Agosto de 2008, 10:00 a.m.
Cienfuegos, Cuba.- El 5 de agosto de 1951, a las ocho en punto de la noche, ocupó su sitio ante los micrófonos de la radio nacional Eduardo R. Chibás para lanzar, en encendido discurso, su postrer llamado a la conciencia del pueblo cubano. Con un balazo rubricaría su denuncia final, siempre por la justicia para el campesino y el obrero explotados.
Once días más tarde, el 16 de agosto, una multitud en duelo acompañaba los restos de quien supo, como pocos en su época, denunciar la frustración republicana en pertinaz y apasionado ataque a cada vicio y crimen de los sucesivos detentadores del poder.
Dramático gesto de Chibás. Significaba que las vías electorales estaban cerradas para lograr un cambio en la situación política del país. Las limitaciones democrático burguesas en que había desenvuelto su lucha este gladiador público se volvieron aún más insalvables siete meses más tarde con el golpe de estado de 1952.
Aquel disparo sordo que segara una vida ejemplar, encontró eco en lo mejor de la juventud del Partido creado por Chibás cuando el parlamentarismo vacío, las luchas de la oposición y la traición de sus propios correligionarios le condujeron a crear una organización “capaz de cumplir los objetivos históricos de nuestra generación”
La llamada Generación del Centenario recogió de Chibás los más preciados legados: la fidelidad a los principios, el combate por la justicia social, los anhelos de independencia económica y el odio a las tiranías.
Había nacido en cuna rica y dejó también un ejemplo formidable de desinterés a favor de la redención de la Patria, cuando muchos se enriquecían a costa de la politiquería.
Algunos opositores, incapaces de enfrentarlo, lo tildaron de loco, a lo que él respondía: “No soy un loco, soy un caso anormal en un clima donde lo normal es robar y matar”
Chibás pugnó por la Reforma Agraria, por un régimen de protección al campesinado y su familia. “Iremos a la mecanización agraria, la electrificación rural y la industrialización de nuestra olvidada agricultura” señalaba en las bases de su Partido.
El Comandante Fidel Castro, poco después de bajar de la Sierra Maestra recordó ante la tumba de Chibás como las ideas de este y los principios habían ganado seguidores en las filas de la juventud.
De su consigna “Vergüenza contra dinero” triunfó la vergüenza. Los jóvenes que recogieron su legado cuando el último aldabonazo cumplió esa responsabilidad. |