|
Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Rebelde
El 5 de septiembre evoca a Cienfuegos
5
de Septiembre de 2008, 10:50 a.m.
La Habana, Cuba.- Cuando se cuenta la historia de nuestra última gesta emancipadora, no podemos pasar por alto el valor del pueblo cienfueguero, el cual hastiado, irritado, dolido, se lanzó a la lucha. Impulsado por el Movimiento 26 de Julio —, tomó las armas y combatió, hasta liberar la ciudad en 24 horas.
El alzamiento popular del 5 de septiembre de 1957 en Cienfuegos, marcó un antes y un después en el camino de la victoria y le demostró al tirano que esta sería indetenible.
Pero no fue una acción impensada. Esta acción insurreccional tuvo sus raíces muchos meses antes, cuando a fines de 1956 el Movimiento 26 de Julio en esta ciudad hizo contacto con algunos marineros revolucionarios, miembros de la Marina de Guerra apostados en el Distrito Naval del Sur, y surgió la idea de efectuar la toma de ese importante enclave militar de la tiranía.
Con las armas del lugar, se internaría en las cercanas montañas del Escambray. Una vez allí, la misión sería organizar un frente guerrillero en el centro de la isla que sirviera de apoyo a la guerrilla de la Sierra Maestra al mando de Fidel Castro.
Ya para 1957 estaban listos los preparativos. En tal sentido se planificaron dos intentos, uno para el mes de abril, y el otro para mayo. Este último casi termina en absoluto fracaso, pues fueron capturados 35 combatientes acuartelados en una casa del reparto Buenavista que, aunque fueron ferozmente torturados, no revelaron nada, por lo que pudo mantenerse el secreto de la acción.
Progresivamente la conspiración fue creciendo dentro del aparato militar de la dictadura, adquirió carácter nacional y abarcó a casi todos los cuerpos armados del batistato.
Frank País envió a Las Villas al combatiente clandestino, Julio Camacho Aguilera para que mantuviera el contacto con los marinos de Cayo Loco. El 30 de agosto se reúne la dirección del M-26-7 representada por Faustino Pérez y René Ramos Latour con los delegados de la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea y establecen como fecha para la acción la del 5 de septiembre, con alzamientos simultáneos en Cienfuegos, La Habana y otras ciudades del país.
Pero los días 3 y 4 de septiembre, grupos de altos oficiales sumados a última hora a la conspiración, se reúnen en el arsenal de Casa Blanca, y sin previa comunicación con el M-26-7 deciden unilateralmente aplazar la acción por 24 ó 48 horas.
El 4 de septiembre, Julio Camacho Aguilera y Dionisio San Román, parten de La Habana hacia Cienfuegos a cumplir su parte de la acción, sin que recibieran noticia alguna del aplazamiento, el cual limitó el levantamiento a la sureña ciudad, aunque ocurrieron algunos hechos aislados en La Habana y Santa Clara, en los que perdieron la vida varios revolucionarios.
Así, al amanecer del día 5, el grupo de marinos que venía conspirando con el Movimiento dentro de la Base Naval, se apoderan del enclave, facilitan la entrada a los dirigentes de la acción, se arman a los milicianos del 26 que aguardaban acuartelados en varios puntos de la ciudad, y junto con los marinos que se suman ese día, parten a cumplir misiones en la ciudad.
Quedan dominadas las jefaturas de la Policía Nacional y de la Policía Marítima, y se distribuyen las armas entre la población que acude a estos sitios en busca de medios con qué luchar.
La mayoría del pueblo se suma a la acción. Ocupan los principales edificios de la ciudad y diezma a los soldados enviados desde Santa Clara. Pero los dirigentes de la acción revolucionaria en la Perla del Sur comprobaron que en el resto del país no ha habido acciones. Julio Camacho, en representación del Movimiento propone replegarse con todas las armas ocupadas hacia las montañas, retomando así la idea original, pero el jefe militar, Dionisio San Román decide esperar con la esperanza de ser secundados de un momento a otro.
Hacia el mediodía reciben informes de que sobre la ciudad avanzan fuerzas de otras provincias y de la capital. La táctica gubernamental combinó el cerco y asedio de Cienfuegos con un intenso bombardeo y ametrallamiento aéreo en todos los barrios, para castigar a la ciudad sublevada. Esto ocasionó decenas de muertos, heridos y mutilados entre la población civil, incluyendo niños y ancianos. Sobre las 3 de la tarde tuvo que ser evacuada la Base Naval de Cayo Loco que recuperaron las fuerzas de la tiranía.
Bajo la dirección del M-26-7 los combatientes resistieron a golpes de coraje la superioridad y la saña del enemigo, expusieron sus vidas ante la agresividad de los ataques y cumplieron importantes misiones, pero mermaban las municiones e irrumpían refuerzos del enemigo.
El parque José Martí y las edificaciones de su entorno resultaron por varias horas escenarios de los más encarnizados combates, testigos de la temeridad y el heroísmo de los luchadores por la libertad, cuyo último reducto permaneció en el colegio de San Lorenzo, hasta que al filo de la media noche y terminadas sus provisiones, se convirtieron en blanco de todo el odio acumulado por los personeros de la dictadura.
Combatiendo por la Revolución murieron 26 marinos y 11 luchadores del M-26-7 y otros muchos mártires civiles. Todos abonaron con su sangre el camino hacia el triunfo revolucionario de enero de 1959.
La proeza de los combatientes del 26 de Julio, los marinos y el pueblo cienfueguero conmovió a todo el país y significó, como expresó Fidel, “un aliento moral extraordinario para los combatientes de la Sierra Maestra. Ya la tiranía no podía continuar hablando de la unidad de sus fuerzas armadas”.
Al cumplirse 50 años del heroico alzamiento de civiles y marinos el 5 de septiembre de 1957, todavía los hechos permanecen frescos en la memoria de todo un pueblo, en especial de aquellos sobrevivientes que evadieron las criminales venganzas emprendidas por la soldadesca del tirano Fulgencio Batista contra los participantes en las acciones.
Esta fecha fue escogida posteriormente para conmemorar en nuestro país el Día de la Marina de Guerra Revolucionaria. Recodar esas 24 horas en las que toda la ciudad fue territorio libre sirve para destacar el valor y la entrega de cada uno de los protagonistas de tan heroica acción. Su sangre sirvió para forjar la ya imparable Revolución. |