| En
Playa Blanca un estímulo que motiva
Aroldo
García
Corresponsal Rebelde
20 de Julio de 2008, 9:30 a.m.
Holguín, Cuba.- A unos cuarenta
kilómetros al norte de la Ciudad de Holguín,
rodando sobre una vía plana y serpenteante,
se llega hasta el sitio, por donde un día de
Octubre en 1492, desembarcó el almirante Cristóbal
Colón.
Ahí está también,
Playa Blanca. El por qué de su nombre, resulta
muy fácil deducirlo, basta descender del vehículo
y andar unos pocos metros por la inmensa franja costera,
una de las más populares y visitadas playas
de Holguín.
En estos meses de intenso calor y
vacaciones casi masivas, Playa Blanca es un enorme
enjambre tejido alrededor de casas, fijas o transitorias,
cabañas, tiendas de campaña, kioscos,
restaurantes, puestos de venta de los mil y un ofrecimientos
gastronómicos, servicios en general, que bien
reciben y disfrutan miles de cubanos de todas las
edades, pues no es raro ver en Playa Blanca, lo mismo
un bebé de escasos meses, como parte de una
familia de veraneantes, hasta un venerable anciano,
disfrutando, sin necesidad de binoculares, las bondades
que la naturaleza.
Desde hace años, Playa Blanca
de Holguín, es también, el asentamiento
de varias instalaciones para hospedaje, y servicios
gastronómicos y de recreación, creados
y organizados por algunas de las principales empresas,
organismos o instituciones locales holguineras, como
son las de la agricultura, el azúcar, las construcciones,
la educación y muchas más para otorgar
la confortable posibilidad de una agradable estancia
vacacional a trabajadores y familiares de tales entidades,
que en suma, son varios miles de ciudadanos.
De entre las mencionadas es necesario
establecer una positiva referencia para distinguir
lo alcanzado, con voluntad colectiva, esmero y dedicación
plena en el denominado Centro de Recreación
y descanso de la Empresa Provincial de Recuperación
de Materias Primas.
Allí sobresalen las buenas
cabañas, totalmente climatizadas, y con capacidad
para seis u ocho personas, y el alto confort general,
comprobado en el restaurante, la cafetería,
la piscina y el área de recreación entre
otras.
Comoquiera que Playa Blanca está
enmarcada en una vasta zona rural, la mayor parte
de los trabajadores del Centro de Descanso y Recreación
de Materias Primas son de extracción campesina.
Alina Otero es una de las fundadoras. Su oficio es
clave, cocinera. Sin temor a equivocación,
puede asegurarse que los platos confeccionados por
Alina pueden competir a cualquier nivel.
No es casual, por tanto, los reiterados
pedidos y propuestas que le llegan desde los cercanos
hoteles del Polo Turístico para que se incorpore
a uno de ellos. Pero Alina Otero prefiere la humildad
de su cocina y la de sus compañeros, y la de
ella misma sobre todo, y así cada madrugada,
poco antes de las cuatro, va saliendo de su casita
campestre, a unos tres kilómetros de Playa
Blanca, a bordo del viejo y rústico carretón
de la familia, tirado por un caballo, que seguramente
ya se sabe de memoria, el tantos años recorrido,
polvoriento camino de tierra.
Pero ella no es la excepción,
como expresa orgulloso y feliz el joven David Torres
Reynaldo, director general de la instalación,
aunque en realidad parece un obrero más, siempre
atento al detalle.
¨Para nosotros, lo más
importante es ese trabajador y su familia. Los tratamos
como quisiéramos ser tratados si fuéramos
nosotros los huéspedes¨.
Como para corroborar lo escuchado
en la voz de David, fueron las palabras de Joel Ciudad,
obrero de una Tienda recuperadora de materias primas
en la localidad de Cueto. Lo conocimos feliz, junto
a su familia, disfrutando su condición de mejor
trabajador de la provincia de Holguín en las
Tiendas de recuperación de materias primas.
Me voy de aquí nuevo compay, qué clase
de colectivo este.
Hermosa
receta, fácil de fijar, si en la receta no
falta jamás un ingrediente esencial…el
amor.
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