El Comandante en Jefe
Fidel Castro envió hoy un mensaje a la Asamblea
Nacional del Poder Popular (Parlamento), reunida en
su X Período Ordinario de Sesiones de la VI
Legislatura, en el Palacio de las Convenciones.
Ante la presencia del General de Ejército Raúl
Castro, primer vicepresidente de los Consejos de Estado
y de Ministros, Ricardo Alarcón, presidente
del Legislativo cubano, significó que momentos
antes tuvo el honor de conversar con el Jefe de la
Revolución cubana, quien le solicitó
la lectura de su mensaje ante los diputados.
Seguidamente José Luís Rodríguez,
vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro
de Economía y Planificación, presentó
el informe sobre los resultados económicos
y sociales de este año, en el cual el producto
interno bruto de Cuba creció 7,5 por ciento,
inferior al 10 por ciento previsto, pero superior
a la media lograda por América Latina en su
conjunto.
El Ministro explicó que no se llegaron a las
previsiones debido a los incumplimientos en sectores
tales como la construcción y la agricultura,
además de las afectaciones ocasionadas por
los fenómenos climáticos y el retraso
en las importaciones de bienes de consumo, lo cual
redujo la circulación mercantil minorista.
Mensaje de
Fidel a la Asamblea Nacional (mp3.2.209
MB)

Querido compañero Alarcón:
Te ruego que al iniciar la sesión de la mañana,
leas el siguiente mensaje a la Asamblea Nacional.
Un fuerte abrazo
Fidel Castro Ruz
Diciembre 27 de 2007
8 y 40 p.m.
Compañeros de
la Asamblea Nacional:
Es muy duro el trabajo de ustedes. Frente a las necesidades
acumuladas y crecientes que nuestra sociedad heredó
de la neocolonia yanqui el 1 de enero de 1959, muchos
soñábamos crear un país con justicia
plena e independencia total. En la ardua y desigual
lucha, llegó un momento en que nos quedamos
solos.
Es legítimo nuestro orgullo cuando estamos
próximos a cumplir 50 años del triunfo,
porque hemos resistido durante casi medio siglo al
imperio más poderoso que se ha creado en la
historia. En la Proclama que suscribí el 31
de julio de 2006, ninguno de ustedes vio jamás
acto alguno de nepotismo ni usurpación de las
funciones del Parlamento. En ese año difícil
y a la vez prometedor de la Revolución, la
unidad del pueblo, el Partido y el Estado eran requisito
esencial para seguir adelante y enfrentar la amenaza
declarada de una intervención militar enemiga
por parte de Estados Unidos.
En la visita que el pasado 25 de diciembre realizó
el compañero Raúl a varios distritos
del Municipio que me hizo el honor de postularme como
candidato al Parlamento, se percató de que
todos los miembros del grupo numeroso de la candidatura
de la población que abarcaba el distrito que
en el pasado se había hecho famoso por su combatividad,
aunque de muy baja escolaridad, eran graduados de
alto nivel, lo cual le emocionó profundamente,
como él mismo narró a nuestra televisión.
Los cuadros del Partido, el Estado, el Gobierno y
las organizaciones de masas se enfrentan a nuevos
problemas, en su trato con el pueblo inteligente,
observador y culto, que detesta trabas burocráticas
y explicaciones mecánicas. En el fondo cada
ciudadano libra su propia batalla contra la tendencia
innata del ser humano a seguir el instinto de supervivencia,
una ley natural que rige la vida.
Todos nacemos signados por ese instinto que la ciencia
define como algo elemental. Chocar con él es
bueno porque nos lleva a la dialéctica y a
la lucha constante y desinteresada; nos hace más
martianos y verdaderamente comunistas.
Lo que más ha destacado la Prensa Internacional
sobre Cuba en días pasados, fue la frase en
que expresé el 17 de este mes en carta al Director
de la Mesa Redonda de la televisión cubana,
que no soy una persona aferrada al poder. Puedo añadir
que lo fui un tiempo por exceso de juventud y escasez
de conciencia, cuando sin preceptor alguno iba saliendo
de mi ignorancia política y me convertí
en socialista utópico.
Era una etapa en que creía conocer lo que debía
hacerse y deseaba poder hacerlo. ¿Qué
me hizo cambiar?: la propia vida, a medida que profundizaba
en el pensamiento de Martí y de los clásicos
del socialismo. Mientras más luchaba más
me identificaba con tales objetivos y mucho antes
del triunfo pensaba ya que mi deber era luchar por
éstos o morir en el combate.
Por otro lado, nos acechan grandes peligros que amenazan
la especie humana. Es algo que se hizo cada vez más
evidente para mí desde que por primera vez
previne en Río de Janeiro que una especie estaba
en riesgo de desaparecer como consecuencia de la destrucción
de sus condiciones naturales de vida hace más
de 15 años, en junio de 1992. Últimamente,
día por día es cada vez mayor el número
de los que comprenden este riesgo real. Un libro reciente
de Joseph Stiglitz, que fue vicepresidente del Banco
Mundial y asesor económico principal del presidente
Clinton hasta el año 2001, premio Nobel y Bestseller
en Estados Unidos, aporta datos actuales sobre el
tema que son irrebatibles. Denuncia que Estados Unidos,
país que no suscribió el convenio de
Kyoto, es el mayor emisor de gases de invernadero,
lanzando cada año al espacio seis mil millones
de toneladas de dióxido de carbono que trastornan
la atmósfera, sin la cual es imposible la vida.
A esto se añade la condición de ser
el mayor exportador de gases de efecto invernadero.
Pocas personas conocen estos datos. El propio sistema
económico que impuso el derroche insostenible
de energía, impide que ese libro de Stiglitz
se divulgue: su magnífica edición se
limita a unos pocos miles para garantizar las ganancias.
Es una exigencia del mercado sin el cual la empresa
editora no podría existir.
Hoy se conoce que la vida en la Tierra ha sido protegida
por la capa de ozono, ubicada en el anillo exterior
entre 15 y 50 kilómetros de altura en la zona
conocida como estratosfera, que sirve de escudo al
planeta contra las radiaciones solares que pueden
ser dañinas. Hay gases de efecto invernadero
que tienen más poder de calentamiento que el
dióxido de carbono y amplían el agujero
de la capa de ozono sobre la Antártida, que
cada primavera pierde hasta el 70 por ciento de su
volumen, un fenómeno que viene produciéndose
progresivamente, causado por el hombre. Para que se
tenga una idea clara basta señalar que el carbono
promedio per cápita que emite el mundo es de
4.37 toneladas métricas. En el caso de Estados
Unidos el promedio es de 20.14, casi cinco veces más.
En África es de 1.17, en Asia y Oceanía
2.87.
La capa de ozono, en resumen protege de las radiaciones
ultravioletas y calóricas que afectan el sistema
inmunológico, la vista, la piel y la vida de
los seres humanos. En condiciones extremas, si es
destruida por el hombre esa capa, afectaría
toda forma de vida en el planeta.
Otros problemas ajenos a nuestra patria o cualquier
otra en condiciones similares nos amenazan. Una contrarrevolución
victoriosa sería horrible, peor que la tragedia
que sufrió Indonesia. Sukarno, derrocado en
1967, fue un líder nacionalista que desde posiciones
leales a Indonesia dirigió las guerrillas que
lucharon contra los japoneses.
El General Suharto, que lo derrocó, fue entrenado
por los ocupantes japoneses. Finalizada la Segunda
Guerra Mundial, Holanda, aliada de Estados Unidos,
restableció su dominio sobre aquel lejano,
extenso y poblado territorio. Suharto maniobró.
Tomó en sus manos las banderas del imperialismo
Yanki. Llevó a cabo un atroz genocidio. Hoy
se conoce que cumpliendo instrucciones de la CIA,
no sólo mató a cientos de miles, sino
que encarceló un millón de comunistas
y los privó de toda propiedad y derechos a
ellos y sus descendientes; amasó una fortuna
familiar de 40 mil millones de dólares que
al valor actual de esa moneda sería equivalente
a cientos de miles de millones, por la entrega de
los recursos naturales y el sudor de los indonesios.
Occidente pagó.
El tejano Lindon Jhonson, sucesor de Kennedy, era
el presidente de Estados Unidos.
Las noticias que llegaron hoy sobre lo ocurrido en
Pakistán es otro ejemplo de los peligros que
amenazan a la especie: el conflicto interno, en un
país que posee armas nucleares. Ello es consecuencia
de las políticas aventureras y las guerras
para apoderarse de los recursos naturales del mundo,
desatadas por Estados Unidos.
Ese país, envuelto en un conflicto que no desató,
fue amenazado con ser llevado a la edad de piedra.
Las circunstancias especiales que rodean a Pakistán
influyeron de inmediato en los precios del petróleo
y las acciones de las bolsas de valores. Ningún
país o región del mundo puede librarse
de las consecuencias. Hay que estar preparados para
todo. Ni un solo día de mi vida dejé
de aprender algo.
Martí nos enseñó que "toda
la gloria del mundo cabe en un grano de maíz".
He dicho y repetido muchas veces aquella verdadera
cátedra de ética contenida en sólo
11 palabras.
Los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio
son paradigmas a imitar por las nuevas generaciones.
Afortunadamente las conductas ejemplares siempre se
multiplican en la conciencia de los pueblos, mientras
exista nuestra especie.
Estoy seguro de que muchos jóvenes cubanos,
en su lucha contra el Gigante de las Siete Leguas,
harían lo mismo. Todo puede ser comprado con
dinero menos el alma de un pueblo que jamás
se puso de rodillas.
Leí el discurso breve y concreto elaborado
por Raúl, que me envió previamente.
Es necesario seguir marchando sin detenerse un minuto.
Levantaré mi mano junto a la de ustedes para
apoyarlo.
Fidel Castro Ruz
Diciembre 27 de 2007
8 y 35 p.m.